Katherine Mansfield

Es oportuno que el 2do rostro sea el del Catherine Mansfield, que inspiró a Clarice Lispector desde joven: “A los 15 años entré en una librería y uno de los libros que abrí contenía frases tan diferentes que me quedé leyendo, atrapada, allí mismo. Emocionada, pensé: “Pero si este libro soy yo”.  Sólo después me enteré de que K.M. está entre los mejores escritores de su época.” Clarice Lispector.

                    katherine-mansfield.jpg    14/10/1888 – 09/01/1923

Katherine Mansfield revolucionó el relato breve del siglo XX en Inglaterra. Sus mejores obras prescinden de argumento y final. Por primera vez, le dan al cuento el carácter expansivo de la vida interior, la poesía del sentimiento, las fronteras indistintas de la personalidad. Sus obras se enseñan en todo el mundo debido a su importancia histórica, pero también debido a que su prosa ofrece lecciones al adentrarse en las vidas comunes llenas de fuerza vital.       Su narrativa retiene la importancia a través de sus finales abiertos, su capacidad de postular preguntas molestas sobre la identidad, el hecho de pertenecer a un grupo y el deseo. Como la escritora más famosa de Nueva Zelanda, fue amiga cercana de D.H. Lawrence y una especie de rival de Virginia Woolf, que una vez dijo que Katherine Mansfield había producido “la única literatura que la había hecho sentir celosa” y, con cierta envidia escribió “. . . cuanto más la elogian, más estoy convencida de que no escribe bien”.
Los años creativos de Mansfield siempre estuvieron cargados de soledad, enfermedad, celos y alienación, que se reflejan en su trabajo con la amarga descripción de las relaciones matrimoniales y familiares de sus personajes de clase media. Sus cuentos también se caracterizan por el uso de monólogo interior. Al igual que el escritor ruso Anton Chekhov, Mansfield describía hechos triviales y cambios sutiles en el comportamiento humano. Mansfield siempre se preocupó por la noción de autenticidad. Como devota de Oscar Wilde, conocía muy bien la idea de “la máscara”, la falsedad, la personalidad social detrás de la que se esconde el ser real, observando, juzgando y sintiendo rechazo.

Katherine Mansfield nació en Wellington, Nueva Zelanda,  Su padre, Harold Beauchamp,  era un banquero y su madre Annie Burnell Dyer, provenía de una familia de alta sociedad. Vivió seis años en el pueblo rural de Karori. Publicó su primer texto a los nueve años. Más tarde, Mansfield diría: “Siempre me imaginaba que escribía. Eran bobadas. Pero es mejor escribir bobadas o cualquier otra cosa, que nada en absoluto.” Como primera muestra de rebelión contra su origen, partió a Londres en 1903 y estudió en Queen’s College, donde escribió para la revista del colegio. Al regresar a Nueva Zelandia en 1906, estudio música y tuvo relaciones tanto con hombres como con mujeres. Su padre le negó la oportunidad de convertirse en una profesional del violonchelo. En 1908 estudió mecanografía y contabilidad en Wellington Technical College. Su amiga de toda la vida Ida Baker persuadió al padre de Mansfield que le permitiera mudarse a Inglaterra, con una mesada de £100 al año. Allí se dedicó a escribir y nunca más regresó a Nueva Zelanda. En 1909, luego de un matrimonio infeliz con George Brown, a quien dejó días después de la boda, Mansfield salió de gira por un tiempo como extra en la ópera. Antes de casarse, tuvo un romance con Garnett Trowell, un músico, y quedó embarazada. En Bavaria, donde Mansfield se estableció por un tiempo, tuvo un aborto espontáneo. Durante su estadía en Alemania escribió apuntes satíricos sobre personajes alemanes, que se publicaron en 1911 bajo el título de En una pensión alemana. Anteriormente, sus historias aparecieron en The New Age. A su regreso a Londres en 1910, Mansfield adquirió una enfermedad venérea, lo que contribuyó a que su salud se resintiera por el resto de su vida. Asistió a reuniones literarias sin demasiado entusiasmo: “Salas hermosas y gente linda, lindo café y cigarrillos en lindos estuches…Qué horror.”
En 1911, Mansfield conoció a John Middleton Murray, un socialista y ex crítico literario, que primero fue inquilino en su apartamento y luego su amante. Hasta 1914 Mansfield publicó relatos cortos en Rhythm y The Blue Review. Durante la guerra viajó entre Inglaterra y Francia. En 1915, Mansfield escribió principalmente sobre Nueva Zelanda y su familia. En 1916, con Preludio, escribió uno de sus relatos más famosos. En 1918 se divorció de su primer marido y se casó con John Murray. El mismo año descubrieron que tenía tuberculosis. Mansfied y Murray mantuvieron una estrecha amistad con D.H. Lawrence y su esposa Frieda. Cuando Murray tuvo un romance con la princesa Bibesco en 1921, Mansfield no se opuso al romance sino a las cartas que aquella le escribía a Murray. “Tiene que parar de escribirle cartas de amor a mi esposo mientras vivimos juntos. Es una de las cosas que no se pueden hacer en nuestro mundo.”
En sus últimos años, Mansfield vivió gran parte del tiempo en el sur de Francia y en Suiza, para intentar curarse de la tuberculosis. Como parte del tratamiento, en 1922, Mansfield tenía que pasar varias horas por día sobre una plataforma suspendida sobre un comedero de vacas, para respirar los olores que emanaban de allí. Pero el tratamiento no la ayudó. Sin la compañía de sus amigos literarios, su familia o su esposo, escribió mucho sobre sus orígenes y su infancia. Mansfield murió de una hemorragia pulmonar en el Instituto Gurdjieff cerca de Fontainebleau, Francia. Sus últimas palabras fueron: “Me encanta la lluvia. Me gusta sentirla sobre el rostro.” Sus memorias de familia se recopilaron en Felicidad (1920), donde se afirmó su reputación como escritora. En 1922 escribió sus mejores obras con Fiesta en el jardín, que escribió en la etapa final de su enfermedad. Sólo tres volúmenes de sus cuentos se publicaron en vida. Cada uno de sus libros representó una bomba bajo los respectivos géneros, detonando las expectativas de los lectores y ampliando las posibilidades literarias con temas de conciencia individual. 

“Arriesga, arriésgalo todo”. 

“Quiero trabajar…Quiero vivir con mis manos,
mi sentimiento y mi cabeza…Quiero escribir.” K.M.

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5 respuestas a Katherine Mansfield

  1. Florie dice:

    La cita de Clarice Lispector me ha dado escalofríos… eso me pasó a mí, leyendo a V.Woolf (salvando las distancias, claro).

  2. Catherine Mansfield es una escritora extraordinaria, su manera de narrar te atrapa. Habla de detalles aparentemente intrascendentes, pero en realidad, existe un fondo tan profundo que perturba.
    Excelente blog felicitaciones.

  3. Lita Perez Cáceres dice:

    recién descubro este blog y me gusta mucho. Estoy buscando comentarios y críticas sobre la obra de Catherine Mansfield, esto ayuda, gracias.

  4. Toya M. Castro dice:

    He estado leyenfo a Katherine Mansfield y es extraordinaria su narrativa pero su niografía es aún más apasionante.

  5. Difícil amargura para ponerla en palabras. Excelente narradora. Quedé exhausta después de leerla………..

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