Renovadas pedanterías de Verdú…

2 Abril, 2008

                         ojo.jpg

Aunque Vicente Verdú vuelve a esconderse detrás de una ensayada ambigüedad lingüística, no deja de ser explícita la misoginia de su última proposición recalcitrante (una vez más), en la entrega (hasta cuándo, le preguntaría a El País) del sábado 15 de marzo en la sección de cultura.

Aduciendo a su género con menoscabo, no consigue enmascarar su aversión a la mujer cuando dice: “el desarrollo de lo sensible o lo emocional anega el antiguo mundo del conocimiento y el prototipo intuitivo o vaginal se alza como el gran ojo divino y triangular de casi todas las cosas” y ensaya así, Verdú, su misoginia achacosa. 

Además del mal gusto del título “La mirada vaginal”, tal vez otro intento de llamar la atención, intenta desprestigiar al mundo de la intuición que, finalmente, el universo masculino encerrado en el dogmatismo y lo pragmático a secas comienza a flexibilizarse en apreciar para su beneficio y el de la sociedad.

Como es habitual, Verdú dirige su esfuerzo literario a una originalidad forzada (valga la redundancia, en honor a la artificiosidad estilística que tanto lo entretiene) sin mayor atractivo intelectual, por mucho que intente escribir algo que valga la pena leer. 

La intuición parece asustarle o aborrecerlo, sin darse cuenta, claro está, de que las vaguedades y devaneos que moldean su columna en El País no son nada más que juegos torpes de su propia intuición mal ejercitada, aunque bastante cargada de prejuicios y convencionalismos, por  cierto.

               firmaagfinal.jpg


El último libro de Lisa Appignanesi

13 Febrero, 2008

      

madbadsad.jpg 

Un libro fascinante por su base histórica
y sus postulados sociales.
 

Mad, Bad and Sad analiza dos siglos de historia de la mente, el espíritu y sus dolencias en la mujer, y el tratamiento y actitud generalizados de médicos instituciones y la sociedad en general hasta el presente.
Demás está ejemplificar el oscurantismo de las prácticas médicas para la salud mental, que descendió como una nube negra sobre pacientes hasta hace poco. Las estadísticas parecen mostrar que la mujer ha sido más proclive a sufrir enfermedades mentales que el hombre. De lo que se desprenden dos preguntas:
¿Son estas estadísticas confiables, en épocas cuando comportamientos contrarios a los parámetros de la sociedad y la religión, muchas veces se interpretaban como la presencia de enfermedades mentales? ¿Era la mujer empujada más allá de los límites de la salud mental, debido a las presiones sociales, morales y los abusos psicológicos de la opresión machista? Puede decirse que hoy día las circunstancias han cambiado. ¿En qué medida?

Appignanesi llega a sus propias conclusiones. En su opinión la presencia de enfermedades mentales no está ligada al género, sino a la pobreza. No dudo de que circunstancias sociales difíciles en ambientes insalubres, azarosos e insufribles puedan haber tenido y tengan un efecto devastador sobre la psique humana. Sin embargo, no creo que sea el factor determinante, sino uno entre otros, ya que la pobreza tampoco está sujeta al género.

Creo que la capacidad de estremecerse, de sensibilizarse profundamente con la vida, ya sea en sus alegrías o tragedias, obviamente abre las puertas a esferas donde las presiones pueden forzar el equilibrio y llevarlo hasta un límite demoledor para la salud mental.Generalizando, la sicología femenina suele ser más rica, redonda y diversa. Por lo que no es de extrañar que la mujer responda mejor que el hombre a los tratamientos de terapia verbales. Mientras que el hombre suele ser más dogmático, muchas veces intransigente y con frecuencia emocionalmente inmaduro o carente. Según Doris Lessing “una especie incoherente”.

En su abundancia, su complejidad y multiplicidad, la mujer está mucho más expuesta a absorber e impregnarse profundamente de las realidades que pueden comprometer la salud mental. Esta permeabilidad obviamente la fragiliza, y aunque también la convierte en una luchadora,  puede quebrarla con mayor facilidad.
De la misma manera como la tendencia masculina a la agresividad se radicaliza en la violencia, la tendencia femenina a la hipersensibilidad  se radicaliza en la enajenación.

Las limitaciones culturales de género históricamente opresivas para la mujer, además de su susceptibilidad inherente, en mi opinión, dan origen a esos casos donde la enfermedad mental no es un mito, sino una realidad compleja difícil de entender, a pesar de los supuestos avances en la comprensión de la mente humana.

                                  firmaagfinal.jpg    


¿Pedanterías de Verdú?

9 Enero, 2008


Un plato fuerte para comenzar el año… “La nueva función de amar”, publicado por El País, sección Sociedad de la edición del sábado 5 de enero.

En este artículo casi espectral, Verdú parece hacer una apología del amor romántico y otras fórmulas basadas en valores de una sociedad machista que intentamos superar. Las mismas fórmulas que negaron la igualdad a la mujer para hacer del amor la prerrogativa del hombre.

Las frases trilladas y los clichés que usa Verdú pierden foco cuando, gracias a las reivindicaciones y las luchas (todavía tan necesarias) contra los cánones impuestos, la sociedad se viene liberando de conceptos anquilosados que históricamente autorizan y resguardan la opresión. Frases que se arman de términos caducos,  desatinados, que apuntan a una sociedad machista y ofuscada. Una sociedad que se sigue escondiendo detrás de eufemismos como el “honor” la “patria”, el “amor romántico”.
Otro lugar común: “el sagrado amor a los padres”. ¿No tienen los padres que ganarse el amor de los hijos para que éste sea “sagrado”?, a través del respeto, el amor y la libertad. O es el “sagrado amor a los padres” al que alude Verdú el que institucionaliza el poder y la otra cara de la moneda: el sometimiento.

No es el amor el que ha cambiado su naturaleza, sino las relaciones opresoras sexistas y paternalistas. Tampoco es la globalización la responsable de que las relaciones humanas no sean lo que eran, sino la superación y el respeto, donde la liberación de la mujer ha logrado afianzar su voz para emprender relaciones de igualdad. ¿Será que con “La nueva función de amar” Vicente Verdú añora la función que el hombre le asignara al amor relacionándolo con el poder, el control, el asegurarse la soberanía en el sexo, la familia, el dinero…?
Si el concepto de familia admite e incluye la mutilación genital de la mujer, o las vejaciones y el control a través de la humillación, o el sufrimiento de la mujer para el placer del hombre, ¿no es un acto de amor despojar a la familia de su aura sagrada? 

No es endeble (como profesa Verdú) el amor de hoy, comparado con el de antaño. Endebles son las nociones tramposas que pretenden sostener un fundamento falso para la sociedad, construida sobre un concepto arbitrario y absolutista de la familia, cuando los vínculos son forzados, en vez de reales, hipócritas en vez de auténticos, engañosos en vez de sinceros. Afortunadamente los padres como “gigantescas esculturas de autoridad”, de los que habla Verdú, han dado paso a vínculos más honestos, basados en la verdad y el compromiso del amor basado en la verdad.

No me queda claro el objetivo del artículo de Verdú. Lo que sí está claro es que se llena la boca de palabras fraguadas como el hierro para el control, la dominación. Frases como “orden jerárquico”, “perfil de subordinación” “ferramenta”. ¿Estamos hablando del ejército o del amor? También habla de “pecado mortal”, “martirio”, con lo que infiero que su terminología “amorosa” se basa en el castigo. Tan lejos están estos conceptos de la realidad del amor… Luego incorpora la frase estudiada “pasión inflamada” para hablar del amor en la pareja. Verdú no cree que hoy en día se ame con “pasión inflamada”. Simplemente porque hoy se usen las alas que la imposición de las exigencias sociales/religiosas, las normas del fingimiento y la impostura amarraban en el pasado en nombre de la familia. La familia que, a toda costa, a costa de los golpes a la esposa, o el abuso a los hijos, o el maltrato o el engaño, la deslealtad o la infidelidad, debe mantenerse incólume, a pesar de su mentira.

Tal vez hoy, en muchos casos, exista un vacío. Tal vez la transición, para dejar de fundar los vínculos familiares en la autoridad (que solía reemplazar al amor),  la imposición y el sometimiento,  sea más lenta y dolorosa. Algo necesario, como cualquier proceso de aprendizaje profundo, para alcanzar el éxito de un vínculo importante para la sociedad. No para cimentar a la familia como un núcleo arbitrario, sino cualquier unidad sana y amorosa, que integre la sociedad que también la incluya.

Para Verdú, “ser dueño de uno mismo” va contra la “vertiginosa y delirante voluntad de amar”. ¿De qué se queja Verdú? ¿De la capacidad de elección, de la libertad emocional y social para salirnos de una relación infeliz, desgastante, violenta? Verdú carga su pluma de palabras enredadas, de frases rebuscadas, al igual que los mecanismos pasados que ocultaban la verdad dentro de ese “núcleo duro” del que tanto habla y que, sí, se diluye. Gracias al amor real, el que tiene la generosidad de abrir nuevas fronteras.
¿En qué mundo vive Verdú? Seguramente no en éste, ya que analiza lo poco que entiende usando parámetros tan grotescos como perimidos. 

Es curioso que El País publique este tipo de artículo recalcitrante y reaccionario. La ambigüedad de este texto sólo me parece proponer un disfrazado todo tiempo pasado fue mejor, con todos los estereotipos de una sociedad machista, que tanto nos esforzamos por dejar atrás.

        firmaagfinal.jpg


¡De prisa, que quiero llegar a mi tumba!

25 Mayo, 2007

deathrunning.jpg 

No es ningún secreto que quien está empleado por lo general comienza la semana esperando ansioso por el fin de semana. Sin pensarlo lo que implica es que se va acercando a la muerte.  

Apurar el fin de semana, traerlo más rápido, para que se acabe en un abrir y cerrar de ojos, obviamente le quita el placer a la semana. El trabajo no se disfruta porque el equilibrio entre trabajo y tiempo libre está equivocado. 

¿Adónde van los empresarios, los acumuladores de riqueza con sus látigos acosando a sus empleados para producir, para contabilizar? Adonde van más que a sus propias tumbas al final del viaje. Lo que dejarán es una ristra de cadáveres, a su paso y más allá de su paso, al mundo del futuro que se ahoga de tanta laceración y humo.               

      death.jpg 

Hace 16 años que Gisele de Brasil trabaja para la Volvo, la compañía sueca de autos. Según su experiencia, los suecos trabajan a un ritmo pausado, sin dejarse presionar por resultados inmediatos, ni la ansiedad generalizada. Cualquier idea, por más brillante que sea, les toma un mínimo de dos años de investigación, madurez y realización.

Esta historia que cuenta Gisele da bastante qué pensar: 

La primera vez que fui a trabajar allí fue en 1990. Uno de mis colegas suecos me iba a buscar al hotel por la mañana. Era en septiembre, hacía mucho frío y nevaba. Llegábamos temprano. Él estacionaba el auto al final muy lejos de la puerta de entrada (hay 2.000 empleados que llegan en auto). El primer día no dije nada, ni el segundo, ni el tercero…

Después con un poco más de intimidad, una mañana le pregunté:“¿Cada uno tiene un lugar específico para estacionar aquí? Noté que llegamos temprano y la playa de estacionamiento está vacía. Sin embargo, dejas el auto al final, muy lejos de la entrada”.
Él me respondió:
“Como llegamos temprano, tenemos tiempo de caminar. Quienes llegan más tarde, ya llegan atrasados, así que es mejor que estén cerca de la puerta. ¿No te parece?”. 

Gisele aprendió algunas cosas a partir de allí y también se atrajo por un movimiento que nació en Italia llamado Slow Food, cuyo símbolo es un caracol. Nació para contrarrestar el mal del Fast Food (creado en Estados Unidos para promover un estilo de vida impulsado por la ecuación rendimiento/beneficio), defendiendo la importancia de disfrutar del sabor de la comida con tiempo, calidad y buena compañía. También defiende la biodiversidad y la producción de alimentos sin el uso de productos químicos. 

Fast Food  = prisa = estrés = cantidad del tener
Slow Food = tranquilidad = disfrute= calidad de vida y del ser.
          

  fastfood.jpg fastfood3.jpg fastfood2.jpg

Según la revista Business Week, aunque los trabajadores franceses trabajen menos horas (35 por semana) son más productivos que sus colegas estadounidenses o ingleses. Los alemanes que, en muchas empresas, trabajan 28,8 horas semanales, vieron un aumento en la productividad nada menos que del 20%. Incluso los estadounidenses están prestando atención a esta actitud europea y sus resultados… Tal vez se den cuenta de que “hacer sin prisa” no significa “hacer menos”, sino más calidad y menos estrés. Retomar los valores del tiempo libre, del placer de la relajación en la comunidad o la familia, o los amigos. La idea de “local” presente y concreto en vez de “global” indefinido y anónimo. 
Retomar los valores esenciales del ser humano, la simplicidad de vivir y convivir. Significa un ambiente de trabajo menos coercitivo, más leve, más alegre y, por lo tanto, más productivo por el simple hecho de ser un espacio donde seres humanos trabajan con placer. 
Gisele dice que algunas personas viven corriendo atrás del tiempo. Pero algunos mueren infartados en el intento. Para otros, el tiempo demora en pasar y viven ansiosos con el futuro, olvidándose de vivir el presente, el único tiempo real.
Como dijo John Lennon: “La vida es aquello que sucede mientras hacemos planes para el futuro”… 

Y te digo más: ¡Felicidades por haber leído este artículo hasta el final! Muchos no lo leerán porque no pueden “perder” el tiempo. G.P. 


Los colores verdaderos de Rita Lee…

20 Abril, 2007

 rita-lee.jpg

Imperdible este testimonio de Rita Lee que me envió una amiga brasileña…

Tenía 13 años, en Fortaleza, cuando oí gritos de pavor. Venían de la casa de una vecina, Bete, una linda joven que usaba trenzas. Me enteré de que fue acusada de haber dejado de ser virgen. Los hermanos la sujetaban con fuerza sobre su estrecha cama de soltera, para que el medico de la familia le introdujera la mano enguantada entre las piernas y decretase si tenía o no el velo de la honra intacto. Como allí seguía, los padres volvieron a respirar, pero Bete ya no regresó a la ventana, ni bailó en los bailes y acabó huyendo para Piauí, nadie sabe cómo ni con quién.

Yo tenía 14 años, cuando Maria Lúcia trató de escapar saltando el muro alto del jardín de su casa para encontrarse con su novio. De los pelos la agarraron para dominarla y no pasó el examen ginecológico. El eficiente médico comprobó vestigios de himen desgarrado, y los padres internaron a la pecadora en el reformatorio Bom Pastor, para que se olvidara del mundo. Realmente consiguió olvidarlo y murió tuberculosa.

Esto, exactamente en el momento en que la mayoría de los estudiantes universitarios (56%) son mujeres; en que las mujeres se afirman en la magistratura, en la investigación científica, en la política, en el periodismo. Y en el momento en que las pioneras del feminismo pasan a defender la teoría de que es preciso feminizar el mundo para alejarlo de la barbarie mercantilista e acercarlo al humanismo. 

En mi opinión, sólo las mujeres pueden desarmar esta sociedad. Tal vez porque ellas mismas son desarmadas por la misma naturaleza. Nacen sin pene, sin el poder fálico de la penetración y del estupro, tan bien representado por pistolas, revólveres, flechas, espadas y puñales. Nadie le da a una mujer, en su primera infancia, un fusil de plástico, como a los niños para fortalecer su virilidad y violencia. La mujer detesta la sangre, tal vez porque ella misma debe derramarla en la menstruación o el parto. Odia la guerra, los ejércitos o las pandillas urbanas, porque alejan a sus hijos de su lado y los colocan en la marginalidad, la inseguridad y la violencia.

Es necesario volver los ojos a la población femenina como la gran articuladora de la paz. Para comenzar, queremos pedir el respeto al cuerpo de la mujer. El respeto a sus piernas que tienen várices porque cargan latas de agua y atados de ropa. Respeto a sus senos que perdieron la firmeza porque amamantaron a sus hijos a lo largo de los años. Respeto por sus espaldas que se volvieron más robustas por tener que cargar con sus países.


Son las mujeres quienes finalmente podrán ponerle fin a las armas, cuando sean escuchadas y valoradas, y puedan hacer prevalecer la ternura de sus mentes y la dulzura de sus corazones. Rita Lee

mujercampo.jpg            mujercampo1.jpg


Imposible hacer oídos sordos…

18 Enero, 2007

d13_1000_bitching_400.jpg  

¿Son estas tres las representantes de la opinión pública en el Reino Unido? Parecen serlo cuando aparentemente  un conflicto internacional entre la India e Inglaterra está a punto de estallar, a raiz del acoso y los comentarios considerados racistas por parte de estas tres gracias contra Shilpa (31 años), la estrella de Bollywood llegada de la India para participar en Big Brother. Entre otros, “quiere ser blanca, es un perro”, “los indios son delgados porque no cocinan bien la comida y entonces se enferman”, “comen con las manos y vaya a saber dónde las puso ella antes”, son los comentarios que causaron revuelo y provocaron un mínimo de 20.000 reclamaciones en Gran Bretaña y la quema en la India de un monigote con el rostro del director de Channel 4. Para sorpresa de Gordon Brown durante su visita a la India (para promover al Reino Unido y crear lazos económicos) las tres divas Jo, Jade (¡automáticamente depuesta como bienhechora de una organización benéfica contra el acoso!)  y Danielle, le armaron esta jugarreta con la ayuda de Channel 4. Consiguieron forzarlo a tener que dar explicaciones y afirmar que “Gran Bretaña se enorgullece de ser tolerante y justa”… mientras que en su sitio web Channel 4 guarda absoluto silencio. Sin duda. Está por verse si Gran Bretaña puede enorgullecerse de una población joven ilustrada y consciente de que (sin el mismo ánimo de ofender) aunque “la mona se vista de seda, mona se queda” si lo que la denomina y le da el Ser es apenas su imagen.

            firmaagfinal.jpg

                                                                                                                                                                                  
                            Jade Goody  jade.jpg


Circuito cerrado

17 Enero, 2007

Creo que quedé atrapada dentro de un helicoide que no me deja salir del mismo tema recurrente… 

¿Cuál es el saldo de Big Brother y otros reality shows además de entretener? Tal vez los productores ni siquiera lo hayan considerado. Está claro que a pesar de que el “1er mundo” tiene el privilegio de un sistema de educación al que todos sin excepción tienen acceso y al que aspiran acceder tantos otros de países menos “afortunados”,  (y con él la posibilidad de evolucionar en el conocimiento y el ámbito laboral) al mismo tiempo parece alimentar un enjambre de ignorancia. Por un lado, en el “3er mundo”, donde el orden del día no es estudiar sino tener qué comer,  la ignorancia (o debería llamarla analfabetismo) es el resultado directo de la pobreza. Por el otro, en la Europa occidental, la ignorancia… no tiene justificación. ¿Cuál es el éxito del capitalismo en el “1er mundo” y el consiguiente bienestar económico, si el joven Jack (19 años) participante de B.B. de este año, pregunta qué es un “endrión” (léase embrión) cuando B.B. le da la respuesta a la pregunta que siempre quiso saber: “¿Por qué los hombres tienen pezones si no dan de mamar?”. Una de las más recientes revelaciones de B.B. es darle la oportunidad a cada participante de hacerle al Gran Hermano aquella pregunta que siempre los intrigó y de la que nunca han tenido una respuesta. Por su parte, la novia de Jack, ex estrella de Big Brother, Jade (25 años) (casi a la altura de su novio) decide preguntar: “¿Cómo es posible que los esquimales no se conviertan en un cubo de hielo si viven dentro de un iglú que está hecho de hielo y, según creo no tienen calefacción, ni electricidad?”. Creo que mi sobrina de nueve años recientemente me preguntó algo parecido.
Países como Inglaterra que “dan el ejemplo” junto con EE UU, Holanda, Alemania, etc., marcan el paso en la creación de nuevos programas de televisión de los que luego venden los derechos por sumas exorbitantes a otro países que deben respetar el modelo exactamente hasta el último detalle. Como programa de audiencia millonaria, ¿no podría B.B. entretenernos exponiendo mentes más interesantes que nos desafiaran con alguna idea? Ya todos conocemos las discusiones caseras, las tenemos en casa. Presenciar las de los demás sería un poco más digno, si tuvieran alguna sustancia más allá de la nimiedad, la niñería y la insignificancia de las mentes. Una vez más, parece que la ignorancia no sólo quiere ser parte de la modernidad, sino que quiere promoverse hasta el contagio total y absoluto de la población mundial.¿Cuál es el gran atractivo de exponer la ignorancia? Explotarla para hacerla el pan de cada día, usando los chivos expiatorios de nuestra sociedad consumista. Y otra vez volvemos al tema anterior. La lectura no puede ser vista como un milagro vivido por unos cuantos tocados por la mano divina, elegidos y benditos con el amor por la lectura. Con estas ideas volvemos a mitificar y a elevar el conocimiento para el uso exclusivo de una elite. Esos supuestos son los que encasillaron a la mujer y aún la someten y restringen a la cocina, la cuna del bebé, la limpieza de la casa. Y en casos extremos, esos supuestos son los que le pegan a la mujer si no quiere llevar el velo. Si todo empieza por la escuela, ¿por qué en las escuelas del estado inglesas (obviamente la mayoría) no se trata ni se encara el problema de la dislexia y otros problemas del aprendizaje. Los niños con problemas de aprendizaje terminan por dejar la escuela y muchas veces van de cabeza a una vida delictiva. Las prisiones están llenas de analfabetos, y las calles de jóvenes que sólo consumen televisión y video juegos. ¿Será que B.B. se ha convertido en el sustituto de todas las cosas políticamente incorrectas que ya no se nos permite expresar? ¿Y sus participantes son los conejillos de indias de una broma macabra que nos hace voyeurs de voyeurs mientras nos frotamos la manos ante la perspectiva de presenciar el circo romano del siglo XXI? 
                                                 firmaagfinal.jpg                 


cont… ¿Qué nos espera?

15 Enero, 2007

Sin ser intencional, sino mi constante reacción a los medios, no me queda más que continuar con el mismo título anterior… 

En una sociedad que inventa programas como Homemade (Hecho en casa) de Channel 4, que invita al público a enviarles videos para su transmisión (y ojalá fueran de animales bebiendo del inodoro o gatos saltando por el aire) y que varían entre chicos haciendo playback (incluida una chica con una banana en la mano) o un imbécil haciendo rebotar monedas sobre una mesa para que caigan en una taza a 10 cm de distancia (mientras un grupo de amigos tan imbéciles o más que él lo aplauden) o un par de tilingos que detrás de una cámara que apunta a un bulevar comentan sobre la ropa de la gente que pasa y “de paso” se burlan cobardemente de una anciana que claramente lleva debajo de los pantalones pañales por incontinencia, ¿habría una relación entre esto y la calidad de los libros en las librerías? . Dejaría la estupidez al ámbito del blog (donde naturalmente prospera), pero ahora la televisión se da el lujo de usar minutos millonarios para semejante basura, instigando la nulidad, la ignorancia, la sin razón. Seguir educando para el sin sentido de mano de la insensatez, dos hermanos hueros que nos siguen acompañando y cuyos genes se reproducen en progresión cuántica. Si pudiera dialogar con Alberto Manguel que publicó un artículo interesante en Cultura de El País del sábado cuando dice: “Las calidades que tiene la tecnología, por razones económicas, son las que nuestra sociedad pone por delante. Hace cincuenta años la biblioteca estaba en el centro de la sociedad, nadie discutía que leer era importante, pero el capitalismo salvaje actual no puede permitirse un consumidor lento. La literatura, en cambio, requiere lentitud, requiere que te detengas, que reflexiones…” Y aquí es donde tengo que interrumpir al señor Manguel. No es el tiempo o la falta de él, la premura de la venta, sino el volumen y la calidad de la literatura. La discrepancia está entre la cantidad (¡77.000 títulos en 2005! según El País) y la calidad de los libros, no entre la biblioteca y la tecnología, ni el tiempo que nos quita el capitalismo…Ojalá la literatura de hoy requiriera reflexión (con sus excepciones claro). El problema no es que la biblioteca no sea el centro de la sociedad, sino que el nivel del material ya sea en la biblioteca, el DVD, el espacio virtual, la red, o el espacio sideral, no tiene qué preguntar ni qué Decir. No creo que Borges dejaría de publicar un nuevo libro si pudiera escribirlo, como dice Manguel. Por el contrario, siendo ésta la época de la celebridad y por lo tanto el mercado del autor, Borges no tendría problema de edición. La pregunta es si todo lo que los célebres autores publican año a año tiene valor o algo que decir. Así como la gente se tira a la calle a las cuatro de la mañana al abrirse las puertas de Harrods o Selfridges el primer día de las rebajas del año, vende la celebridad, el autor, no el libro ni la originalidad. Hay que comprar marcas conocidas y también autores conocidos, y si es en las rebajas mejor. Ojalá leer también fuera un acto de rebeldía…ya que lo que la gente lee es mejor mirarlo por televisión. Por lo menos tal vez pueda encontrarse originalidad en la fotografía o la edición. “Las razones misteriosas” de las que habla Manguel por las que se da el Amor por la lectura son menos misteriosas o menos místicas de lo que él asevera. Son las razones de la cultura y de la educación. ¡Claro que se enseña a la leer! La poesía está en otra parte.
                                                   firmaagfinal.jpg                        


¿Qué podemos esperar?

11 Enero, 2007

De regreso de Barcelona a Londres, vuelvo con las manos vacías.

Cada visita es una nueva respiración que me da una dosis doble de oxígeno lingüístico tan necesario después de 21 años en Londres.  Es un oxígeno de una idiosincrasia diferente. Aunque después de tantos años fuera de Argentina, ya no interesa si la sangre es A, B, O positivo o negativo.  Volviendo a lo que me ocupa, el oxígeno no pudo suplir la búsqueda infructuosa de dos libros importantes. Dos regalos prometidos en sus traducciones al castellano. Primero, La mujer completa de Germaine Greer, un libro lleno de humor, ingenio y lucidez y sobre todo conocimiento. Toda mujer u hombre que desee adentrarse en la verdad del ser femenino se beneficiará al leerlo. Podrá también llevarse algunas sorpresas y no estar de acuerdo con todo lo dicho por Greer, pero sin duda el ensayo es un desafío en sí mismo. Lo que me lleva al segundo libro, una de las novelas de las que se han hecho más estudios monográficos en Brasil. Un libro enigmático y al mismo tiempo de una claridad que asusta. Es un viaje de auto conocimiento sin casi personalización que lleva al personaje a una verdad universal. Es un libro que compromete profundamente, pero sólo si el lector se abandona a ese abrazo magnético de Clarice Lispector. Me refiero a La pasión según G.H. de este monstruo de la imaginación nacida en Ucrania pero criada brasileña. Regresé con las manos vacías. Después de una inútil incursión en un sin fin de librerías de Barcelona que incluyen Alibri, Librería Catalonia y La Casa del Libro, llegué a la conclusión de que los libros importantes ocupan cada vez menos las estanterías de las librerías y me pregunto si será porque el lector tampoco ocupa pensamientos importantes. Por la cantidad de libros dedicados por sus autores a entretener o distraer de las ideas importantes, no tengo más que concluir que el lector mayoritario, el que se llena la bolsa de tanta palabra fácil es de lectura fácil también.  Dos preguntas en una: ¿Es que la librería subestima al lector o que al lector no le “apetece” el libro que cuenta algo más que una historia? Siempre me intrigó saber si es la publicidad la que vende o el público el que compra. O son ambos los que se alimentan mutuamente de su necesidad. Si así fuera, no hay mucho que esperar de lo que seguiremos encontrando en el menú literario…
     firmaagfinal.jpg