Otras lecturas de una maratón…

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Ayer asistí a la Maratón de Londres por primera vez. Un evento del que no se sale sin una impresión profunda. La impresión de ver uno tras otro a velocidad, como un desfile al empeño humano, a cientos de rostros, cuerpos, brazos, piernas, expresivos de su esfuerzo en esta tarea extrema. La impresión de una tarea hercúlea llena de nobleza y total compromiso. Y con ella la sensación de una unión humana especial, para sobrellevar una tarea en común y alcanzar el éxito.  

Ésta sensación no viene sola. Está acompañada de miles de personas, un número casi quince veces mayor que el de participantes que acompañan a estos rostros y piernas en todo el trayecto hasta la meta. Con gritos, vivas, aliento, nombres al aire dichos para levantar las piernas cansadas, los ánimos casi derrotados, el desfallecimiento que, en caso contrario, arrasaría rápidamente con semejante empresa. Son miles los corredores no profesionales que participan en este recorrido de 21 km. Son más de 36.000 participantes de los cuales sólo unos 30 son corredores profesionales que van, en su calidad de atletas, tras una medalla y un triunfo. Del resto en esta ocasión 73 personas fueron hospitalizadas, 5.032 recibieron ayuda de primeros auxilios y hubo un muerto de 22 años, cuyo corazón no pudo soportar el esfuerzo extremo. 

De la larga fila de 21 km de valla, me ubiqué casi frente al Parlamento, a dos km de la línea de llegada. ¿Es la primera impresión la que vale? Entonces, hay quien se quedaría con la involuntaria emoción que me llenó los ojos, según los primeros corredores iban llegando tan próximos a la meta. Cuanto más tiempo seguía con la mirada a los seres cansados que a cualquier precio y en cualquier condición seguían pasando por mí hacia la meta anhelada, al son de los gritos de aliento “no te des por vencido” “vamos, sigue” “falta poco”, más fui cambiando. A ambos lados del vía crucis del atletismo, los gritos se hacían más vívidos, más exigentes, a veces histéricos para que los cuerpos cansados no se dejaran caer. Los ojos se me secaron por completo mientras otros pensamientos fueron tomando la emoción primera.

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Desconfié. De tanto apoyo, de tanto esfuerzo, de tanta unión humana. De la mujer que no dejaba de nombrar uno tras otro los nombres escritos en las camisetas empapadas de sudor para darles aliento. Sospeché de las buenas intenciones en una pasajera tarde soleada con los niños de la mano y la lata de refresco en la otra. Sospeché de las celebridades que corren por sus sociedades benéficas. Y de éstas, que recaudan de cada gota de sudor de 36.391 participantes cientos de miles de libras. Decenas de organizaciones para la investigación principalmente contra todo tipo de cáncer, enfermedades del corazón, y otras. Sospeché de estas organizaciones que investigan para la producción de fármacos que nos remiten a mis artículos del mes de marzo publicados en la categoría Salud. Desconfié de la aceptación de medio millón de personas que da por sentado lo que se ofrece año tras año como un evento solidario… 

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Como sospecho de la presión que sufrió la maratonista inglesa, Paula Radcliffe, ganadora de tantas medallas, y que en 2004 abandonó la maratón en la que supuestamente ganaría la medalla de oro e inmediatamente fue vituperada por la prensa por abandonar la carrera. Como desconfío de la propia Paula quien en otra carrera declaró: “Creo que debo disculparme con toda la nación por haberme detenido porque tenía dolores de estómago y perdía muchos segundos”.  

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También me remito a la no tan antigua prohibición en Etiopía que negaba la participación de la mujer en carreras como ésta. Hasta que tras victorias sucesivas, las pocas mujeres corredoras en rebeldía contra esta ley dieron tanto prestigio a su país, que ya no fue problema legalizar inmediatamente la participación de la mujer en la carrera a distancia. 

Sospecho de la necesidad de “triunfo”, de la presión nacional de ganar a toda costa. De los cambios sociales por razones dudosas. De la imposición a través de los siglos del concepto de honor y victoria. Observo y desconfío. 
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3 Responses to Otras lecturas de una maratón…

  1. roditis dice:

    Hola te escribo desde Santiago de Chile yo hago deporte desde los 15 años y pienso que a pesa de que tengo una incipiente varice en mi pierna derecha debo por mi vida y mi bienestar psicológico el hacer runniing ,correr, es beneficioso, para todo para no tener arrugas ,no fumar, en fin vivir a plenitud, pienso que cuando estoy mas deprimido si corro , todo termina, RECUERDE SIEMPRE USTED TIENE DOS MEDICOS Y SON GRATUITOS, SU PIERNA DERECHA Y SU PIERNA IZQUIERDA y su deseo de estar vivo .Un consejo cuente con cuantas personas se encuentra en su entrenamiento, piense cosas positivas, salude al corredor que viene hacia usted del su nombre , no le hará daño, hará amigos , y será ,mas hombre o mujer, sin egoismo racismo sea tolerante y positivo,ME ESCRIBES’? soy roditis tengo 55 años pero mi corazon tiene 45 años gracias al deporte, arterias limoias , sin colesterol y el corazón positivo .HAGA DEPORTE VIVA LA VIDA.

  2. Estoy de acuerdo. Es importantísimo hacer deporte o ejercicio. Yo también lo hago desde siempre y me hace sentir muy bien fisica y espiritualmente. ¡Salud!

  3. roditis dice:

    Otra vez Roditis hoy 2 de mayo espero que tu leas mis comentarios y gracias por estar en comunicacion, te cuento que el dia sábado 28 de Mayo en el Parque Forestal de Santiago de Chile,se realizo la presentacion de 200 gaiteros auspiciado por el whisky 100 pipers , no fue posible disfrutar a plenitud de la musica escocesa y sus gaitas que dicen que cuando suena te lleva a los helados parajes escoceces , por que no se intalaron bardas en la calle para que pudieran disfrutar de la música de gaiteros, y chicas que vistosamente vestidas estaban con el tipico tartan, el público asistente que literalmente asfixio como si fuera la salida de un partido de futbol, las pisaron y no se pudo expectar con respeto a su arte ancestral, quizas mucha euforia, no sé esperemos que cuando un espectáculo es masivo , se pueda disfrutar en paz y sin que te pisen o empujen por la avidez de tomar fotos o filmar.
    Lo mismo sucedio cuando se realizo la exhibicion de un vehiculo de formula en el mismo sector, de la escuderia BULL RACING el publico invadio la calle . antes de ello un fotogafo se puso al frente del vehiculo que iba a 150 kms hora, luego una mujer policia, y para terminar un espontaneo, debemos respetar a quien entrega su habilidad con las debidas perecauciones de esguridad, en caso contrario tendremos que lamentar desgracias lamentables .No es un comentario negativo, solamente respetemos a los demas y nos respetaran.

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