Caroline Norton

27 enero, 2008

         

         caroline-norton.jpg  22/03/1808 – 15/06/1877 

Su campaña a favor de la ley de la custodia de los hijos y las condiciones de divorcio la sitúa como una de las principales defensoras de los derechos de la mujer, en la época victoriana.

Caroline Sheridan nació en Londres en una familia de prestigio venida a menos al morir su padre, cuando ella tenía ocho años. Nieta del dramaturgo Richard Brinsley Sheridan, Caroline tenía dieciséis años y aun estaba en colegio cuando el diputado conservador del parlamento George Norton le propuso matrimonio. Caroline no aceptó, pero la presión de su madre debido a la situación económica familiar la obligó a acceder, por el bien de la familia. Su matrimonio fue profundamente infeliz, por ser Caroline víctima con regularidad de las golpizas feroces de su marido y el constante abuso mental y físico. Además de que disentían sobre los conceptos políticos fundamentales, ya que Caroline estaba a favor de una reforma social profunda, al igual que su padre, mientras que su marido era un conservador rígido y convencional.

Caroline sólo encontraba consuelo escribiendo y, con la publicación de sus versos Las penas de Rosalie (1829), y en 1830 obtuvo el puesto de redactora de La Belle Assemblée y Court Magazine, lo que le brindó independencia financiera. El mismo año su marido perdió su escaño y se quedó sin trabajo. Un gobierno laborista ganó las elecciones y Norton usó a Caroline para obtener un trabajo a través del ministro del interior Lord Melbourne a quien ella conocía. Cuando Melbourne y Caroline hicieron amistad, y comenzaron a circular rumores de un amorío entre ellos, George Norton no intervino, esperando beneficiarse con esa amistad. Al mismo tiempo, continuó golpeando a su esposa quien en dos ocasiones lo dejó brevemente, pero regresó debido a sus hijos. La ley de la época determinaba que los hijos eran de la propiedad del padre. Si la madre dejaba el hogar, él tenía derecho de negarle el acceso a sus tres hijos.

Norton se quejaba con Caroline de que Melbourne no había hecho suficiente por él económicamente y comenzó a disgustarse por la amistad entre Melbourne y Caroline. Cuando Melbourne fue nombrado primer ministro, Norton comenzó a filtrar información a la prensa y sugerir que existía una relación ilícita entre el primer ministro y su esposa. Un día, al regresar a casa, Caroline descubrió que su marido le negaba la entrada. Norton intentó sobornar a Melbourne sin éxito.

En 1936, Caroline dejó a su marido quien la acusó de adúltera y demandó a Melbourne por seducir a su esposa. Norton perdió el caso, pero arruinó la reputación de Caroline, además de negarle el derecho de visita a sus tres hijos. Caroline dirigió una campaña contra la ley injusta que daba al padre poder absoluto sobre los hijos. Su campaña fue fundamental para la aprobación de la Ley sobre la Custodia de los Hijos de 1839, la primera legislación feminista hecha ley. Sin embargo, George Norton se negó a que Caroline viera a sus hijos y los envió a una escuela en Escocia, donde la legislación inglesa no tenía jurisdicción. Fue sólo a raíz de la muerte accidental de uno de los niños que George Norton permitió a sus otros dos hijos vivir con su madre.

Caroline escribió La voz de las fábricas (1836) contra el trabajo infantil y El sueño y otros poemas (1840) ponderados por la crítica. Un crítico la describió como “la Byron de las poetas modernas”. En 1845 Caroline publicó su más ambicioso poema, El hijo de las islas, en el que advierte al príncipe de Gales que no debe olvidar que los pobres son explotados por las clases privilegiadas. Su novela Stuart de Dunleath (1851), basada en sus propias experiencias recibió críticas elogiosas.

Molesto por el éxito literario de su esposa, Norton la mandó vigilar para intentar quedarse con los ingresos que recibía por sus escritos, tratando de resucitar el caso de adulterio. Al no conseguir nada, dejó de pagar por la manutención de sus hijos. Caroline volvió a la campaña, para modificar las leyes que discriminaban a la mujer. En este caso, para que la mujer recibiera un dinero de manutención luego del divorcio incluyó una carta elocuente a la Reina Victoria que fue publicada. Sus esfuerzos tuvieron gran influencia en la aprobación de la Ley de Divorcio de 1857.

Caroline continuó escribiendo novelas con gran éxito. George Norton le negó el divorcio, lo que evitó que Caroline pudiera volver a casarse hasta que él murió en 1977. Caroline volvió a casarse a los 69 años con su amigo de 25 años, William Stirling-Maxwell, apenas tres meses antes de morir.

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Paula Rego

20 enero, 2008

  


paula-rego.jpg  1935 –

Una de las artistas plásticas contemporáneas mejor conceptuadas y de mayor reconocimiento internacional. Paula Rego aborda el tema de la condición de la mujer en un mundo dominado por los hombres. Su producción artística está enraizada en experiencias y recuerdos personales, en fantasías y en la historia del arte y la literatura.  

Paula Rego nació en Lisboa en una familia de clase media. Fue al colegio St. Julian en Estoril, donde pronto los profesores reconocieron su talento para la pintura y la incentivaron para que se dedicara a ella, aun siendo una actividad destinada a los hombres o las jóvenes de sociedad antes de casarse y tener hijos.
En 1952 Paula ingresó a la escuela Slade donde estudió arte hasta 1956. Allí conoció al pintor Victor Willing con quien se casó.

Luego de vivir en la quinta familiar en Ericeira de 1957 a 1962, y después del nacimiento de su primera hija, Paula necesita romper con el orden instituido por Salazar y la hipocresía de la moral religiosa con la que no se identifica. También expresa la violencia de Salazar y la opresión de su dictadura usando imágenes de dientes, vómitos, sangre, garras, excrementos y órganos sexuale en sus colages. En los años 60, Paula hizo varias exposiciones colectivas en Inglaterra y su primera individual en Portugal, muy bien recibida por la crítica.

Los años 70 fueron años de consolidación y cambios. Obtuvo una beca de la Fundación Calouste Gulbenkian para investigar sobre cuentos infantiles. Al mismo tiempo la empresa familiar fue a la quiebra, con lo que se pone a la venta Ericeira. Entonces se establece definitivamente en Londres con su familia. Paula deja los colages de los años 70 para entregarse a la pintura. La muerte de su padre en 1966 marca su vuelta al dibujo. Su mundo intimista de recuerdos de la infancia, inspirado en hechos reales e imaginarios, se expresa a través de figuras antropomórficas. El cambio más radical se produce con la serie La niña y el perro. La figura femenina asume el control. Hace de amiga, madre, enfermera, amante, en un juego de seducción y de dominación que continúa en obras posteriores. Su obra, influenciada por el surrealismo y el expresionismo, se desenvuelve en telas de grandes dimensiones en las que narra historias con ironía y cierta crueldad, con figuras grotescas, a menudo extraídas de cuentos de hadas. Entre otras, una pobre huérfana sujeta al abuso familiar, la desigualdad social, la crueldad del orfanato y el abuso de poder. Su vida es una lucha interminable por alcanzar la independencia  material y la felicidad.

En 1987, Paula Rego firma con la galería Marlborough Fine Art, que abre una puerta definitiva a la divulgación internacional. En 1990, la National Gallery la invita a ocupar un atelier en el museo. En 1994 comienza una serie de mujeres de fuerte simbología. Las representa solas, aunque aparentemente esclavizadas a algún compañero ausente o imaginario. Con la serie Huevos de luna hace una crítica satírica al representar hombres con comportamiento de gallina, mientras las mujeres supervisan todo el proceso de las tareas cotidianas.

A través de su pintura, Paula hace una crítica directa al referendo que en Portugal justificó continuar con la criminalización del aborto. En una serie de pinturas, Paula retrata a la mujer en situación de vulnerabilidad. Paula continúa exhibiendo su pintura en Portugal, aunque pasa la mayor parte del tiempo en Londres  

“Pinto para darle una cara al miedo” P.R.

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Lola Ridge

13 enero, 2008

 

lolaridge.jpg 12/12/1873 – 19/05/1941

En la primera mitad del siglo XX, fue una conocida poeta y defensora de los inmigrantes y de la clase trabajadora. Ridge fue considerada “la poeta del pueblo”, por haber sido una inmigrante que creció en circunstancias económicas adversas.

Lola Ridge nació en Dublín, Irlanda y se mudó a Nueva Zelandia y Australia con su madre donde pasó sus años de formación. Su madre volvió a casarse con un minero escocés violento cuando alcoholizado. Ridge relata cómo su padrastro destrozaba los muebles “durante sus furiosos ataques de borrachera”. En 1895, aún en Nueva Zelandia, Ridge se casó con el gerente de una mina de oro, del que se separó en 1907 y emigró a EE UU a los treinta y cuatro años. Finalmente se estableció en Nueva York. Ridge se ganaba la vida trabajando como modelo, ilustradora y como trabajadora en una fábrica. Asistía a reuniones políticas de la Asociación Ferrer, donde conoció a su segundo marido, David Lawson, con quien se casó en 1919.

Escribió cinco libros de poesía, fue editora de las revistas de vanguardia Others y Broom. De 1908 hasta 1937 publicó unos 60 poemas en revistas como Poetry, New Republic, y The Saturday Review of Literature. Su primer libro, The Ghetto and Other Poems, fue bien recibido, y sus poemas aparecieron en varias antologías. The Publishers’ Weekly la llamó “una de las principales poetas de EE UU,” y el Wilson Library Bulletin la consideró “una de las poetas estadounidenses de la más completa sensibilidad”. En 1918 fue considerada “el descubrimiento del año”.

Ridge rechazaba los conceptos de que la mujer no podía participar en la política, que se apoyaban en un determinismo biológico. También expuso cómo los roles de género construidos socialmente impedían el desarrollo de la mujer. En una trilogía de largos poemas Lola Ridge aboga por los inmigrantes al refutar los prejuicios y la xenofobia estadounidenses contra las víctimas del desarrollo industrial, inmigrantes del sudeste europeo, considerados racialmente y culturalmente inferiores.

Ridge también retrata la comunidad judía en Nueva York, pero evita los estereotipos étnicos que retratan al extranjero como un “intruso” en el mundo del grupo dominante, al mismo tiempo de que habla de los efectos del capitalismo, y los conflictos de género y generacionales.

También escribió Sun-up and Other Poems (1920), donde incluye reflexiones de su niñez y Red Flag (1927) un libro de poesía política y personal. Como activista, Ridge fue detenida por protestar con la ejecución de los anarquistas Sacco and Vanzetti en 1927. A pesar de sufrir de mala salud, continuo escribiendo y en sus trabajos posteriores, Firehead (1929) y Dance of Fire (1935), Ridge trató temas más filosóficos.  In Firehead explora las paradojas del poder y cómo éste puede ser responsable del desequilibrio.

Ridge dejó una obra considerable. Varios críticos elogiaron su obra al considerarla una poeta importante en la historia de la poesía estadounidense. Su obra muestra que las mujeres poetas participaron activamente para moldear la sociedad, a pesar del silencio subsiguiente sobre su valía como mujer, poeta y activista.

…Las jóvenes pasan en grupos,
convergen en los foros y los vestíbulos,
para elevarse indomables, lentas
entre la maleza burda del calor.
Sus cabezas descubiertas ante las estrellas,
mientras responden a los jóvenes y a sí mismas
con libre camaradería.
Sólo sus ojos son antiguos y están solos… L.R.

Los hombres mueren…
Los sueños sólo alteran sus casas. L.R.


¿Pedanterías de Verdú?

9 enero, 2008


Un plato fuerte para comenzar el año… “La nueva función de amar”, publicado por El País, sección Sociedad de la edición del sábado 5 de enero.

En este artículo casi espectral, Verdú parece hacer una apología del amor romántico y otras fórmulas basadas en valores de una sociedad machista que intentamos superar. Las mismas fórmulas que negaron la igualdad a la mujer para hacer del amor la prerrogativa del hombre.

Las frases trilladas y los clichés que usa Verdú pierden foco cuando, gracias a las reivindicaciones y las luchas (todavía tan necesarias) contra los cánones impuestos, la sociedad se viene liberando de conceptos anquilosados que históricamente autorizan y resguardan la opresión. Frases que se arman de términos caducos,  desatinados, que apuntan a una sociedad machista y ofuscada. Una sociedad que se sigue escondiendo detrás de eufemismos como el “honor” la “patria”, el “amor romántico”.
Otro lugar común: “el sagrado amor a los padres”. ¿No tienen los padres que ganarse el amor de los hijos para que éste sea “sagrado”?, a través del respeto, el amor y la libertad. O es el “sagrado amor a los padres” al que alude Verdú el que institucionaliza el poder y la otra cara de la moneda: el sometimiento.

No es el amor el que ha cambiado su naturaleza, sino las relaciones opresoras sexistas y paternalistas. Tampoco es la globalización la responsable de que las relaciones humanas no sean lo que eran, sino la superación y el respeto, donde la liberación de la mujer ha logrado afianzar su voz para emprender relaciones de igualdad. ¿Será que con “La nueva función de amar” Vicente Verdú añora la función que el hombre le asignara al amor relacionándolo con el poder, el control, el asegurarse la soberanía en el sexo, la familia, el dinero…?
Si el concepto de familia admite e incluye la mutilación genital de la mujer, o las vejaciones y el control a través de la humillación, o el sufrimiento de la mujer para el placer del hombre, ¿no es un acto de amor despojar a la familia de su aura sagrada? 

No es endeble (como profesa Verdú) el amor de hoy, comparado con el de antaño. Endebles son las nociones tramposas que pretenden sostener un fundamento falso para la sociedad, construida sobre un concepto arbitrario y absolutista de la familia, cuando los vínculos son forzados, en vez de reales, hipócritas en vez de auténticos, engañosos en vez de sinceros. Afortunadamente los padres como “gigantescas esculturas de autoridad”, de los que habla Verdú, han dado paso a vínculos más honestos, basados en la verdad y el compromiso del amor basado en la verdad.

No me queda claro el objetivo del artículo de Verdú. Lo que sí está claro es que se llena la boca de palabras fraguadas como el hierro para el control, la dominación. Frases como “orden jerárquico”, “perfil de subordinación” “ferramenta”. ¿Estamos hablando del ejército o del amor? También habla de “pecado mortal”, “martirio”, con lo que infiero que su terminología “amorosa” se basa en el castigo. Tan lejos están estos conceptos de la realidad del amor… Luego incorpora la frase estudiada “pasión inflamada” para hablar del amor en la pareja. Verdú no cree que hoy en día se ame con “pasión inflamada”. Simplemente porque hoy se usen las alas que la imposición de las exigencias sociales/religiosas, las normas del fingimiento y la impostura amarraban en el pasado en nombre de la familia. La familia que, a toda costa, a costa de los golpes a la esposa, o el abuso a los hijos, o el maltrato o el engaño, la deslealtad o la infidelidad, debe mantenerse incólume, a pesar de su mentira.

Tal vez hoy, en muchos casos, exista un vacío. Tal vez la transición, para dejar de fundar los vínculos familiares en la autoridad (que solía reemplazar al amor),  la imposición y el sometimiento,  sea más lenta y dolorosa. Algo necesario, como cualquier proceso de aprendizaje profundo, para alcanzar el éxito de un vínculo importante para la sociedad. No para cimentar a la familia como un núcleo arbitrario, sino cualquier unidad sana y amorosa, que integre la sociedad que también la incluya.

Para Verdú, “ser dueño de uno mismo” va contra la “vertiginosa y delirante voluntad de amar”. ¿De qué se queja Verdú? ¿De la capacidad de elección, de la libertad emocional y social para salirnos de una relación infeliz, desgastante, violenta? Verdú carga su pluma de palabras enredadas, de frases rebuscadas, al igual que los mecanismos pasados que ocultaban la verdad dentro de ese “núcleo duro” del que tanto habla y que, sí, se diluye. Gracias al amor real, el que tiene la generosidad de abrir nuevas fronteras.
¿En qué mundo vive Verdú? Seguramente no en éste, ya que analiza lo poco que entiende usando parámetros tan grotescos como perimidos. 

Es curioso que El País publique este tipo de artículo recalcitrante y reaccionario. La ambigüedad de este texto sólo me parece proponer un disfrazado todo tiempo pasado fue mejor, con todos los estereotipos de una sociedad machista, que tanto nos esforzamos por dejar atrás.

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El primer año

7 enero, 2008

   

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 MUJERES PARA PENSAR hoy cumple un año!

Y agradece a sus lectoras y lectores que, con su apoyo tanto explícito como silencioso, impulsan este proyecto a comenzar un nuevo año. 

¡Felicidades de y para MPP!


Leila Abouzeid

6 enero, 2008

   

   leila-abouzeid.jpg   1950 –

Autora marroquí, defensora de los derechos de la mujer y pionera entre sus contemporáneos por escribir en árabe. La primera autora marroquí traducida al inglés. La primera escritora que trata abiertamente el tema del divorcio islámico (talaq) como instrumento para la marginación de la mujer. 

Luego de estudiar Lengua y Literatura inglesa en la universidad de Mohamed V en Rabat, estudió periodismo en Londres y comenzó su carrera periodística en la radio y la televisión. También trabajó como asistente de prensa en varios ministerios de gobierno y en la oficina del primer ministro. Trabajó para la BBC y fue miembro del World Press Institute en St. Paul, Minnesota pero en 1992 dejó el periodismo para dedicarse a la literatura. Además de poesía, artículos, cuentos y traducciones, Leila publicó tres novelas.

En su primera novela, El año del elefante (1984) trata temas como la lucha contra la pobreza, los conflictos interfamiliares, y el divorcio, desde una nueva perspectiva femenina. En su narrativa explora el conflicto entre la cultura tradicional y moderna, la apreciación de la mujer en la sociedad marroquí, y el significado de la independencia tanto a nivel nacional como individual. En Regreso a la infancia (1993) Abouzeid narra su viaje personal y la lucha familiar durante los conflictos de la independencia marroquí. El libro revela las contradicciones y ambigüedades durante el conflicto, donde las mujeres tuvieron un papel fundamental en la resistencia militar. Una vez terminada la lucha, se esperaba que la mujer volviera a las limitaciones de su papel en la sociedad. El último capítulo (2003) es una historia semiautobiográfica para la reflexión sobre una joven marroquí y su conflicto por encontrar su identidad en Marruecos durante la segunda mitad del siglo XX. También habla sobre la lucha de los sexos en forma de denuncia, al igual que el enfrentamiento entre la sociedad marroquí tradicional y la moderna, los valores islámicos y occidentales.

La autora traspone los límites culturales y nacionales para ofrecer una narrativa significativa tanto para los lectores de Occidente como de Medio Oriente. En sus historias reflexiona sobre las relaciones entre padres e hijos, entre marido y mujer y entre ciudadanos en Marruecos independiente con un nuevo gobierno.Abouzeid muestra cómo los cambios que vienen aparejados con la nueva independencia de Marruecos afectan a los individuos.

A pesar de las fuertes motivaciones para escribir, no ha sido sin dificultades que Leila ha podido publicar sus obras. Su estilo escueto que incorpora elementos de la narrativa árabe y las técnicas de la tradición oral, la convierten en una pionera en la literatura del norte de África.


Anna Politkovskaya

2 enero, 2008

   

  anna-politkovskaya.jpg      30/08/1958 – 07/10/2006

Periodista y activista de derechos humanos de reconocimiento internacional por su valiente trabajo en Chechenia para denunciar abusos a los derechos humanos. 

“Anna Politkovskaya definió la consciencia humana. Su incesante búsqueda de la verdad, a pesar del peligro, le asegura un lugar de distinción como periodista y ser humano.” Christiane Amanpour. 

Anna Politkovskaya nació en Nueva York, donde sus padres trabajaban en las Naciones Unidas como diplomáticos. Se crió en un ambiente bilingüe y en 1970 estudió periodismo y literatura en la Universidad de Moscú donde se graduó en 1980. Anna comenzó su carrera periodística en el diario soviético Izvestia, y luego trabajó como corresponsal para la línea aérea rusa Aeroflot. Así viajó por todo el territorio soviético. Durante la perestroika y luego del colapso de la Unión Soviética, trabajó para el diario Obshchaya Gazeta y Novaya Gazeta, uno de los pocos diarios rusos con una línea crítica del Kremlin.

Politkovskaya se hizo conocer por sus artículos desde Chechenia, donde varios periodistas y trabajadores humanitarios fueron secuestrados o asesinados. Allí, fue arrestada y sometida a una ejecución simulada por las fuerzas del ejército ruso.
Escribió el premiado Viaje al infierno: un diario chechenio, una serie de artículos en ruso (2001). También escribió dos libros en inglés: Una guerra sucia (2003) y La Rusia de Putin (2004). En 2007 se publicó Diario ruso. 

Anna cubrió una variedad de temas como los abusos a los derechos humanos, la brutalidad del ejército, los horrores de la guerra, las fallas del sistema judicial, los problemas en el sur de Rusia y el Cáucaso, y especialmente el conflicto en Chechenia y la democracia problemática en Rusia. 

Anna Politkovskaya ganó varios premios por sus artículos y libros, que incluyen el prestigioso Prize for Freedom and Future of the Media (2005), y el Olof Palme Prize (2004), el premio OSCE (2003), Golden Pen de Rusia (2000), y el Golden Gong (2000). También recibió un premio por ayudar a las madres de los soldados rusos muertos, investigando sus casos y representándolos ante la justicia.
Tuvo que posponer el recibimiento del premio al Coraje en el periodismo (2002) en Los Ángeles, por haber sido llamada de emergencia de Moscú, donde habían tomado rehenes en un teatro, y donde tuvo el coraje de entrar en medio del conflicto para intentar una negociación. En el curso de su carrera periodística, Politkovskaya, dio testimonio en varios importantes juicios penales en Rusia, como la muerte injustificada de civiles en Chechenia, o casos de ataques terroristas en Moscú. Tuvo el coraje de revelar verdades inconvenientes, a partir de su conocimiento extenso del delito y el terrorismo en Rusia.

Politkovskaya sobrevivió tres intentos de asesinato, incluido el envenenamiento severo en 2004 durante el vuelo a Chechenia. En los dos últimos años tuvo que limitar sus viajes, aunque continuó investigando para encontrar la verdad. Fue crítica acérrima de las políticas del Kremlin y los errores de Putin.

Finalmente, Politkovskaya fue asesinada con varios tiros el día del cumpleaños de Putin en un elevador del edificio de departamentos donde vivía en Moscú. El diario Novaya Gazeta ofreció una recompensa de 900 mil dólares por información que conduzca al encarcelamiento del asesino. Anna, que siempre será considerada el arquetipo del periodismo independiente, recibió varios premios póstumos.

“Las ruinas de la ciudad son como una nueva cadena de montañas. La hambruna como en África. Los niños horriblemente flacos… Las calles llenas de ojos muertos. Gente que ha enloquecido o se está volviendo loca. Calles repletas de armas, minas, explosiones permanentes. Desesperación.” A.P. (“El infierno”, (2000), artículo que describe las ruinas en la capital Chechena, Grozny)