Aletta Jacobs

    

      aletta-jacobs.jpg   09/02/1854 – 10/08/1929 

Según Harriet Pass Freidenreich: “Feminista y médica pionera, Aletta Jacobs tenía una perspectiva del mundo que se adecuaba más al siglo XX, aunque vivió la mayor parte de su vida en la era victoriana. Fue la primera mujer que ingresó a la universidad y obtuvo el título de doctora en medicina en Holanda. Por ser una mujer que consiguió combinar una carrera, con un matrimonio feliz y el activismo político, es un modelo de conducta para la mujer profesional de hoy”.

Aletta Henriëtte Jacobs nació en Sappemeer, Holanda. Fue la octava hija de una familia de doce hijos. A los trece años dejó la escuela del pueblo para entrar en una escuela secundaria de niñas, donde la educación se limitaba al estudio de lenguas y manualidades, para preparar a la niña a la vida del hogar. Pero eso no era lo que Aletta quería y a las dos semanas se negó a asistir. Su madre y su padre, médico judío, le permitieron que se quedara en casa donde su padre le enseñaba latín y griego. En el siglo XIX la educación secundaria sólo enseñaba a los varones matemática, historia y otras materias para prepararlos para la universidad. A las niñas no se les permitía inscribirse en escuelas para niños. Sin embargo, el padre de Jacobs convenció al director del colegio local que le permitiera a Aletta entrar como oyente. Allí aprendió las materias que le permitirían más tarde ingresar a la universidad. Este simple acontecimiento permitió, más tarde, que las escuelas secundarias en Holanda también admitieran niñas.

En 1869, por primera vez una joven se presentó al examen para asistente de farmacéutico. Aletta hizo lo mismo al año siguiente. Gracias a una tenaz perseverancia, le permitieron entrar en la universidad de Groningen. En 1876 continuó sus estudios en la Universidad de Amsterdam. Aunque tuvo que hacerle frente a la oposición de algunos profesores, se graduó de médica en 1878 y el obtuvo doctorado en 1879.
Durante estos años a Jacobs le preocupaba la injusticia social. En 1879 fue a Londres por unos meses, por haberse enterado de que los profesores, los médicos y los estudiantes saboteaban enérgicamente a las mujeres que intentaban estudiar medicina. Al regresar a Amsterdam comenzó a practicar la medicina en la casa de una viuda donde rentaba varias habitaciones.

En 1880, el líder del sindicato general holandés, le facilitó varias salas en la sede para que Jacobs diera un curso sobre nociones elementales de higiene y el cuidado de los niños. Como resultado de estas clases, Aletta decidió ofrecer atención gratis en su consultorio dos días por semana para mujeres y niños indigentes. Y así lo haría durante catorce años. Muchas de sus pacientes eran vendedoras que tenían problemas ginecológicos por pasar más de diez horas de pie con un pequeño descanso de media hora para almorzar. Una de las primeras campañas de Jacobs fue para que las tiendas donde trabajaban les facilitaran banquetas donde sentarse cuando no estuvieran atendiendo. Pero fue apenas 20 años más tarde que se aprobó una ley con ese propósito.

Fue debido a sus pacientes que tomó conciencia sobre la necesidad de encontrar una manera de controlar la natalidad. Gracias a su esfuerzo, eventualmente los métodos de control de natalidad estuvieron disponibles en Holanda.
Horrorizada por los exámenes médicos degradantes a los que los médicos sometían a las prostitutas, indignada de que la mujer se degradara para satisfacer la lujuria del hombre sin riesgo de enfermedad, Jacobs luchó contra la legalización de la prostitución.

Pero la campaña para la que trabajó durante toda su vida fue para conseguir el voto de la mujer. De hecho, como reacción, en 1887 se modificó la constitución holandesa, agregando la palabra “masculino” que indicaba que sólo la población masculina podía votar. Jacobs fue líder de la Asociación para el voto de la mujer en 1903 y fue su presidenta hasta que la ley lo aprobara.
Al enviudar, Jacobs hizo un viaje por África, Medio Oriente y el sur de Asia para defender el voto de la mujer, organizando asociaciones de derechos para la mujer. Durante la primera Guerra Mundial, comenzó su última campaña por la paz mundial y la libertad, por lo que fundó La Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, considerada la organización más importante de mujeres por la paz en el siglo XX. Jane Addams, su primera presidenta, recibió el Premio Nóbel de Paz en 1931.

En 1904, Aletta celebró veinticinco años de su doctorado en medicina y se retiró. In 1919 Aletta Jacobs se mudó a The Hague. Murió en un hotel en Baarn, durante una visita a Rosa Manus.

Sobre la anticoncepción dijo:

“En ningún momento me engañé creyendo que mis colegas iban a apoyarme. Sabía que eran profundamente tradicionales y también que desconocían los temas sociales. No esperé su cooperación, pero tampoco esperé causar semejante escándalo. De hecho provoqué la ira de toda la clase médica. Incluso aquellos que, en secreto, estaban de acuerdo conmigo, no lo expresaban por miedo a recibir el mismo tratamiento que yo. Fue muy difícil para mí. Al ser la única médica en Holanda, fue duro luchar contra la corriente cargada de mentiras y difamación a la que me sometían mis colegas hombres. ¡Fue una época cargada de hipocresía! En particular, me refiero a los clérigos que denunciaban los métodos anticonceptivos desde el púlpito mientras que me llenaban el consultorio con sus esposas.” A.J.

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One Response to Aletta Jacobs

  1. […] extraída de Aletta Jacobs, Mujeres para pensar, […]

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