Nellie Bly

24 abril, 2008

 

   05/05/1864 – 27/01/1922

 

Periodista, autora, industrialista y trabajadora voluntaria. Nellie es la creadora del periodismo de investigación y pionera en el trabajo secreto de investigación periodística.

 

Elizabeth Jane Cochran nació en un hogar pudiente, pero la muerte de su padre seis años más tarde, cambió radicalmente su vida y la de su familia. Aunque un hombre prominente, su padre el Juez Michael Cochran, no había testado sus bienes, por lo que fueron subastados, sin darle a su familia derecho a reclamación. La familia se mudó a un hogar más modesto y Elizabeth ayudó a cuidar de sus hermanos. Para asegurar el bienestar de sus hijos, su madre volvió a casarse al poco tiempo de la muerte de su marido. Desafortunadamente, su padrastro era un hombre violento y abocado al alcoholismo. Seguramente esta experiencia traumática, tanto para su madre como sus hijos, fue la que impulsó a Elizabeth a luchar por los derechos de la mujer.

 

Haciendo uso de su imaginación fértil, Elizabeth buscó una manera de expresarse y salir al mundo. A los 18 años escribió una carta anónima al director del Pittsburgh Dispatch como respuesta a un artículo sexista. El director quedó tan impresionado, que puso un aviso en el diario pidiéndole que se presentara. Al día siguiente, Elizabeth fue a las oficinas del diario y obtuvo su primer trabajo como periodista. Al considerarse indecoroso que una mujer escribiera para un periódico bajo su propia identidad, Elizabeth tuvo que buscar un seudónimo con que firmar su trabajo. Nellie Bly nació para el lector, con un artículo sobre derechos de la mujer trabajadora, el tema central en su trabajo.

 

Nellie ideó nuevos métodos periodísticos para cubrir temas delicados y exponer verdades sociales molestas. Se hizo pasar por una pobre trabajadora explotada para exponer la crueldad y las condiciones extremas en que trabajaban las mujeres en una serie de artículos reveladores. Cuando los dueños de las empresas amenazaron con dejar de anunciar en el Dispatch, transfirieron a Nellie para que cubriera la sección de modas. Fue entonces, con veintiún años, que Nellie decidió trabajar como corresponsal extranjera en México, desde donde continuó escribiendo artículos para el periódico, denunciando la pobreza y la corrupción política del dictador Porfirio Díaz. Finalmente, molesto por la realidad que Nellie exponía, el gobierno de México decidió expulsarla del país.

A su regreso a USA, Nellie pasó por Nueva York, donde aspiraba a trabajar para uno de los principales periódicos, The New York World de Joseph Pulitzer. Cuatro meses más tarde, todavía no había conseguido trabajo y no tenía un centavo. Decidida a no regresar a Pittsburgh, Nellie convenció a los guardias que la dejaran pasar y obtuvo una entrevista con el director ejecutivo del New York World. Allí expuso sus ideas sin vacilar y consiguió su atención y el interés de Joseph Pulitzer.

En septiembre de 1887, Nellie se unió al personal del New York World. Su primer trabajo periodístico significó investigar informes de brutalidad y negligencia en un manicomio de mujeres. Nellie entonces decidió fingirse una mujer perturbada y logró que la internaran allí. Al cabo de diez días espeluznantes, la información que obtuvo abrió paso a una investigación judicial y subsiguientes cambios, que incluyeron un aumento en el presupuesto para dichos establecimientos. Además, esta audaz y aventurada maniobra periodística lanzó a Bly a la fama dentro del periodismo neoyorkino, y fue pionera en “la edad de las maniobras periodísticas”, en la que las mujeres arriesgaban tanto su reputación como sus vidas para entrar al mundo masculino de la prensa.

Nellie continuó con este estilo periodístico secreto para el New York World hasta el otoño de 1888, cuando en una reunión ejecutiva del periódico, se decidió enviar a un hombre alrededor del mundo en 80 días. Enfurecida, Nellie amenazó que lo haría en menos tiempo para otro periódico, si no le permitían hacerlo.

El 14 de noviembre de 1889, Nellie Bly comenzó su viaje alrededor del mundo. Nunca recibió un trato especial durante su recorrido tanto en tren, barco o cualquier medio de transporte a la mano. Las experiencias de su viaje se publicaban diariamente en el New York World, y sus artículos eran esperados por todos con ansiedad. Setenta y dos días, seis horas y once minutos más tarde, Nellie regresó. Fue recibida con bandas, fuegos artificiales, desfiles y ovaciones, y alcanzó fama mundial.
Abatida y contrariada por la falta de reconocimiento de los directores del periódico, Nellie presentó su renuncia. Las historias en su vuelta al mundo aumentaron la circulación del periódico de manera tan contundente, que esperó recibir alguna bonificación, que nunca llegó.

En 1893, Nellie regresó al New York World. En sus artículos tocaba diversos temas relacionados con los derechos de la mujer y la lucha contra la injusticia. Sus jefes la adoraban porque sus historias vendían, pero también aumentaban la conciencia pública sobre los problemas sociales. Nellie expuso la corrupción en los sectores público y privado, y los ciudadanos comenzaron a pedir reformas sociales. Dio a conocer la lucha de las madres solteras y se convirtió en portavoz de la mujer.

En 1895, Nellie se casó con el industrial millonario, Robert Livingston, un hombre 40 años mayor que ella y, por fin, dejó la carrera periodística. Luego de su muerte, 10 años más tarde, Nellie quedó al frente de la compañía de su marido, donde implementó cambios radicales, que incluyeron la eliminación del trabajo a destajo, la construcción de un centro de recreación, el establecimiento de clubes de caza y pesca, una biblioteca para los empleados, entre otras cosas. Desgraciadamente, sus buenas intenciones y su reforma radical no pudieron sortear un manejo financiero deficientemente que llevó a la compañía a la bancarrota.

En 1914, Nellie viajó a Inglaterra para alejarse de sus dificultades financieras durante unas semanas, sin esperar que estallara la Primera Guerra Mundial. Durante su estadía, aprovechó la oportunidad para cubrir la guerra y permaneció en Europa hasta 1919, cuando le llegó la noticia de que su madre estaba enferma. Regresó a casa, y retomó su carrera periodística, esta vez para el New York Evening Journal. Nellie Bly murió de neumonía en Nueva York, y todos los periódicos cubrieron el hecho con elaboradas notas necrológicas.

“¿Qué cosa, además de la tortura, instigaría la locura con mayor rapidez que los tratamientos en este establecimiento? A estas mujeres se las confina para curarlas. Si los médicos que aquí me tienen, tomaran a una mujer sana y saludable y la encerraran y la obligaran a sentarse en duros bancos de madera, desde las 6 de la mañana hasta las 8 de la noche, sin dejarla hablar ni moverse todo ese tiempo, sin dejarla leer o saber del mundo exterior, y además la alimentaran mal y le dieran un tratamiento severo, ¿cuánto tiempo creen que esa vida la llevaría a la locura. En dos meses esta mujer estaría desquiciada y enferma.” N.B. (de sus observaciones durante la experiencia en el manicomio)

 

 


Gwendolyn Brooks

15 abril, 2008

 

     07/06/1917 – 03/12/2000

 

Primera autora negra ganadora del Premio Pulizter de poesía. Comprometida con la igualdad y la identidad racial, fue una poeta con conciencia política, dedicada activamente a llevar la poesía a todas las clases sociales, fuera de la academia.

 

Gwendolyn Elizabeth Brooks nació en Topeka, Kansas. Su madre dejó la docencia para casarse comenzar una familia. Su padre, hijo de un esclavo fugitivo que luchó en la Guerra Civil, renunció a su ambición de estudiar medicina para trabajar como portero, por carecer de medios económicos para estudiar.

 

Cuando Brooks tenía seis años, la familia se mudó a Chicago donde se educó. Su vida familiar fue estable y rodeada de afecto, al mismo tiempo que sufrió el prejuicio racial en el barrio y las escuelas a las que asistía. Por fin, terminó asistiendo a una escuela secundaria integrada. Sus padres estimularon su entusiasmo por la lectura y la creación literaria. Brooks publicó su primer poema en una revista para niños a los trece años. A los dieciséis, había compilado una carpeta con setenta y cinco poemas publicados. A los diecisiete años, comenzó a enviar su poesía al Chicago Defender, un periódico afroamericano.

 

Aunque su poesía oscila entre diferentes estilos, desde baladas y sonetos a verso libre, existe un fuerte sentido de experimentación en su combinación de las formas lírica, narrativa y dramática. Sus personajes están extraídos de los suburbios pobres de la ciudad. En su poesía existe una afirmación de la vida que se eleva sobre el hedor de los pequeños apartamentos urbanos. En su poesía narrativa, las historias son simples pero trascienden los lugares. En su poesía dramática, los personajes son memorables, no por algún acto heroico sino simplemente por su lucha diaria por la supervivencia. La poesía de Brook está marcada por algunas personajes inolvidables, extraídos de los barrios pobres afroamericanos, en que Brook describe el impacto de la ciudad sobre las clases marginadas.

 

En 1936 se graduó en Wilson Junior College. Habiendo sido rechazada para un puesto fijo en el Chicago Defender, Brooks comenzó a trabajar como dactilógrafa.

En 1938, Gwendolyn se casó con Henry Blakely y tuvo dos hijos. En 1941, tomaba parte en talleres de poesía. Particularmente importante fue el taller organizado por Inez Cunningham Stark, que infundió vigor a su labor poética, que comenzó a tomarse en serio. En 1943, recibió un premio de poesía. Su primer libro de poesía, A Street in Bronzeville, publicado en 1945 por Harper and Row, le trajo el aplauso de la crítica. Recibió la beca Guggenheim y fue una de las “Diez Jóvenes del Año” en la revista Mademoiselle.

 

En 1950, publicó su segundo libro de poesía, Annie Allen, con el que ganó el Premio Tietjens de la revista Poetry y el Premio Pulitzer de poesía, el primero otorgado a un afroamericano. Luego de que John F. Kennedy la invitara a leer en el Festival de poesía de la Biblioteca del Congreso en 1962, comenzó su carrera enseñando creación literaria. Tuvo una cátedra en la Universidad de Columbia en Chicago, la Universidad de Illinois, Elmhurst College, La Universidad de Columbia, Clay College en Nueva York y la Universidad de Wisconsin. En 1967 asistió a una conferencia de escritores en Fisk University donde, dice, haber redescubierto su condición racial. Se convirtió en una de las exponentes más visibles de la “estética negra”. Este redescubrimiento se refleja en su trabajo In The Mecca, que fue nominado para el Premio Nacional de Poesía.

Brooks fue nombrada poetisa laureada de Illinois en 1968.

 

En 1985, fue nombrada Asesora de poesía de la Biblioteca del Congreso. En 1988, ganó un lugar en la Galería Nacional de Personajes famosos. En 1994, el gobierno federal le confirió el más alto honor para las letras estadounidenses y las humanidades, al ser nombrada profesora del National Endowment for the Humanities’s Jefferson Lecturer.

Brooks continuó recibiendo otros premios y honores de varias facultades y universidades de todo el mundo. En 1996, Brook regresó a su tierra natal y fue agasajada en diversos eventos. Luego de una corta lucha contra el cáncer, Gwendolyn Brooks murió a los 83 años en su hogar de Chicago.

A través de lecturas públicas, la principal preocupación de Brooks era llevar la poesía a todos. No sólo se dedicó intensamente al movimiento de talleres de poesía, sino que sus clases y concursos para jóvenes intentaron ayudar a los niños de zonas urbanas marginadas para ver “la poesía” en sus vidas. Enseñó al público que la poesía no es una actividad formal exclusiva de los más sensibles, sino una forma de arte al alcance y la comprensión de todos.

 “Se puede encontrar grandeza en un pequeño poema haiju de siete sílabas.”

 

“El arte duele. El arte exhorta a viajar.”

 


María de San José Salazar

7 abril, 2008

 

  1548 – 1603

Una de las más importantes colaboradoras de Teresa de Ávila en la reforma religiosa. María defendió los derechos de la mujer religiosa con gran dedicación, para que se le permitiera definir su propia experiencia espiritual y enseñar, inspirar y conducir a otras mujeres en la reforma de sus derechos dentro de la Iglesia.

Aunque no se conoce su lugar de nacimiento, se sabe que recibió una buena educación en Toledo, gracias a la aristócrata Luisa de la Cerda, quien tal vez haya sido uno de sus familiares. A los 14 años, María conoció a Teresa de Ávila quien vivió en casa de Luisa de la Cerda durante seis meses. Cuatro años más tarde, en otra visita, María comenzó a considerar la vida religiosa, gracias a su influencia. A los 22 años María entró en Malagón, como María de San José. Dos años fue nombrada priora, el cargo máximo del monasterio.

En 1575, Teresa, ya una gran reformadora, fundó un monasterio de Descalzas en Sevilla y llamó a María como priora. Luego de un año allí, Teresa partió y no volvieron a verse. Sin embargo, María y Teresa intercambiaron correspondencia regularmente estrechando su Amistad.

Aquellos Carmelitas Calzados que no seguían la reforma de Teresa y sus seguidores los consideraban un estorbo y pronto decidieron tomar medidas, liderados por el fraile Doria. A finales de 1575, María fue denunciada ante la Inquisición por un asunto interno, pero no tuvo consecuencias. Tres años más tarde, María y Teresa (ya con 63 años) fueron acusadas por los Carmelitas Calzados de conducta sexual indecorosa con el Carmelita Descalzo Gracián, quien apoyaba la reforma de Teresa. Destituyeron a María de su supuesto, y la encarcelaron en su propio convento. Al mismo tiempo que confinaron a Teresa en su monasterio de Ávila. Gracián fue atacado físicamente y otro líder Descalzo fue secuestrado y encarcelado.

En 1579, se produjo un cambio positivo cuando las casas de los Descalzos fueron retiradas de la jurisdicción de los Calzados y una nueva provincia fue creada con Gracián como Superior Provincial, y María restablecida en su puesto por unanimidad. Teresa y Gracián crearon una constitución para las monjas que les otorgaba considerable libertad en sus vidas espirituales y daba a las prioras un papel importante en la guía espiritual de sus hermanas.

Sin embargo, en 1582, Teresa murió y, aunque Gracián continuó en su puesto hasta 1585, un grupo de los frailes Descalzos comenzó a querer imponer menos libertad individual y consolidar su poder. Fue entonces que María comenzó su obra más importante, el Libro de recreaciones, que defendía las enseñanzas de Teresa y el derecho de las monjas a determinar su propia espiritualidad.

En 1584, Gracián envió a María a Lisboa para fundar la primera casa Descalza en Portugal, donde fue priora durante 14 años. Sin embargo, al año siguiente terminó el mandato de Gracián y Doria fue su sucesor. De allí en más, Doria propuso cambios en la constitución de las monjas para coartar sus derechos.

En 1590, a pedido de María y la priora de Madrid, Ana de Jesús, el Papa confirmó el derecho de las monjas de usar la constitución de 1581. Sin embargo, murió ese mismo año y el Papa sucesor anuló el permiso. Doria retiró a María y a Ana de Jesús de sus puestos. Cuando se le puntualizó que Teresa había sido muy eficiente como asesora espiritual, él respondió en una carta: “Aunque Dios, en ocasiones, permite enseñar a una mujer y ser de asistencia en la Iglesia, la doctrina universal de la Iglesia es que la mujer espere en silencio y en sumisión total”.

Mientras tanto, María usó su tiempo libre para escribir, tanto poesía como el manual para prioras Consejos que da una priora.

En 1592, la nueva Constitución de Doria fue aprobada y Gracián fue expulsado de la orden. Con Doria en su nuevo puesto como párroco general de los Carmelitas Descalzos, María fue encarcelada en su celda por un año y excomulgada. Allí escribió Carta de una pobre y presa descalza. María estuvo presa durante nueve meses, ya que Doria murió y fue reemplazado por un párroco menos intolerante.

La vida de María parece haber transcurrido en paz desde 1594 a 1600. Sin embargo, en 1602 fue elegido un nuevo párroco, seguidor de Doria. Y aunque no se conoce cuál fue la ofensa final de María, en 1603, el nuevo párroco general la envió a una casa aislada en Castilla donde, a sus 55 años, era tratada como prisionera, no como miembro de la comunidad donde vivía. Murió al poco tiempo después de llegar.

 


Renovadas pedanterías de Verdú…

2 abril, 2008

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Aunque Vicente Verdú vuelve a esconderse detrás de una ensayada ambigüedad lingüística, no deja de ser explícita la misoginia de su última proposición recalcitrante (una vez más), en la entrega (hasta cuándo, le preguntaría a El País) del sábado 15 de marzo en la sección de cultura.

Aduciendo a su género con menoscabo, no consigue enmascarar su aversión a la mujer cuando dice: “el desarrollo de lo sensible o lo emocional anega el antiguo mundo del conocimiento y el prototipo intuitivo o vaginal se alza como el gran ojo divino y triangular de casi todas las cosas” y ensaya así, Verdú, su misoginia achacosa. 

Además del mal gusto del título “La mirada vaginal”, tal vez otro intento de llamar la atención, intenta desprestigiar al mundo de la intuición que, finalmente, el universo masculino encerrado en el dogmatismo y lo pragmático a secas comienza a flexibilizarse en apreciar para su beneficio y el de la sociedad.

Como es habitual, Verdú dirige su esfuerzo literario a una originalidad forzada (valga la redundancia, en honor a la artificiosidad estilística que tanto lo entretiene) sin mayor atractivo intelectual, por mucho que intente escribir algo que valga la pena leer. 

La intuición parece asustarle o aborrecerlo, sin darse cuenta, claro está, de que las vaguedades y devaneos que moldean su columna en El País no son nada más que juegos torpes de su propia intuición mal ejercitada, aunque bastante cargada de prejuicios y convencionalismos, por  cierto.

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