Barbara Hepworth

30 mayo, 2008

 

 

     10/01/1903 – 20/05/1975

 

 

Barbara Hepworth es una de las escultoras más importantes del siglo XX, contemporánea de Henry Moore, con quien impulsó enormemente el arte moderno en Gran Bretaña.

 

Hepworth nació en Wakefield, donde cursó sus estudios secundarios. Luego estudió en la escuela de Artes Plásticas de Leeds, donde trabó amistad con Moore y en el Royal College of Art. También estudió en Italia durante un tiempo.

 

De 1925 a 1931, Barbara estuvo casada con el escultor John Skeaping, con quien viajó a Florencia para estudiar la escultura en el romanesco y principios del renacimiento.  En 1931 conoció a su segundo marido, el pintor Ben Nicholson, a través de quien se interiorizó sobre los desarrollos europeos contemporáneos. En los años 30, Hepworth, Nicholson y Moore trabajaron de manera estrecha y se los consideró el núcleo del movimiento abstracto en Inglaterra.

 

Realizó exposiciones conjuntas de gran relieve con su segundo marido en la Galería Tooth (1932), y Lefevre (1933). Visitaron París, y conocieron a Picasso, Braque, Mondrian, Arp y Brancusi. En 1935 se unieron al movimiento Astraction-Création y también fueron miembros de Unit One. Al estallar la segunda Guerra Mundial, se mudaron a Cornwall. Durante los años de guerra, Hepworth se limitó a producir esculturas pequeñas y dibujos, por falta de materiales y circunstancias personales, habiendo tenido trillizos con Nicholson, además de un hijo de su matrimonio anterior. Hepworth se divorció de Nicholson en 1951.

 

Sus primeras esculturas fueron casi naturalistas y tenían mucho en común con el trabajo de Moore, aunque ya se veía su tendencia hacia las formas abstractas. Trabajó la madera y la piedra. Hepworth manifestaba una actitud romántica afín emocionalmente con la naturaleza, al describir el trabajo escultórico como “una necesidad biológica, como una extensión de las fuerzas que moldean el paisaje”.

 

En los años 30 y 40 comenzó a centrarse en el contrapunto entre masa y espacio en la escultura e introdujo la idea de “agujero” en Inglaterra, un elemento que desarrolló con gran sutileza, jugando con la relación entre el exterior y el interior de una figura. En su trabajo se advierte una comprensión profunda de la calidad de los materiales y un nivel superior de destreza para trabajarlos.

 

En 1950 ya era una de las escultoras más famosas internacionalmente. Recibió varios honores y encargos públicos de prestigio. En esta época, para las piezas grandes, comenzó a trabajar más el bronce.

 

Hepworth contrajo cáncer de garganta en 1973. Irónicamente, murió de manera trágica en un incendio en su estudio de Cornwall, que hoy día es un museo dedicado a su trabajo. Pueden encontrarse sus esculturas en la catedral de Winchester, en la galería Tate de Londres, Kenwoold House y varias universidades inglesas.

 

 

“Nos renovamos constantemente en la contemplación de la naturaleza. Nuestra sensación del misterio y nuestra imaginación se mantienen vivas. Y si la entendemos de manera correcta, nos da el poder de proyectar en un medio plástico una visión universal y abstracta de la belleza.” B.H.

 

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Anna Akhmatova

20 mayo, 2008

 

   23/06/1889 – 05/03/1966

 

 

Poeta de gran influencia en la poesía rusa. Su famosa obra maestra Requiem (1935-1940) expone el terror estalinista. Su trabajo toca varios temas que incluyen el tiempo y la memoria, el destino de la mujer creadora y las dificultades para vivir y escribir bajo el régimen de Stalin, y especialmente las tribulaciones de las mujeres que esperaban pacientemente, aunque con gran dolor e impotencia, fuera de los muros de la prisión, para enviar un mensaje o un pan a sus maridos, hijos o amantes.

 

Anna Akhmatova nació dentro de una familia pudiente de Odessa, Ucrania, aunque no tuvo una infancia feliz. Sus padres se separaron en 1905. Anna comenzó a escribir a los 11 años. Al enterarse su padre de su interés por la poesía, ya adolescente, le dijo que no avergonzara a la familia convirtiéndose en una “ poeta decadente”. Así fue que la forzó a usar un seudónimo, para el que Anna escogió el segundo apellido de su bisabuela materna.

 

Anna estudió en la facultad de derecho de Kiev y 1910 se casó con el poeta y crítico Nicolai Gumilov. Poco después de la boda, Nicolai la dejó para cazar leones, luchar en la Primera Guerra y salir con las parisinas. Durante su ausencia Anna escribió su primer libro de poemas Evening, publicado en 1912, el año del nacimiento de su único hijo, Lev. Su libro fue aclamado y su poesía admirada por los poetas de la época. Su marido no tomaba en serio su trabajo, espantado de saber que la crítica prefería la poesía de su esposa a la suya. Cuando salió su segunda colección, Rosary, en 1914, volvió a ser aclamada por la crítica y se puso al frente del movimiento vanguardista contra el simbolismo en la escena literaria rusa. Miles de mujeres comenzaron a componer poemas “en honor a Akhmatova”.

 

En 1918, Anna se divorció de su marido, quien en 1921 fue ejecutado por actividades consideradas antisoviéticas. Anna volvió a casarse dos veces más, la última vez con un académico de arte quien murió en un campo estalinista de trabajos forzados. A partir de 1922, Akhmatova fue considerada por el régimen un “elemento burgués” y desde 1925 a 1940 se prohibió la publicación de su obra. Para ganarse la vida, Anna hacía traducciones y publicaba artículos en revistas académicas. La mayoría de sus amigos emigraron o sufrieron represión.

 

En Occidente se pensaba que estaba muerta, aunque se le permitió publicar una colección de poemas en 1940. Cuando Akhmatova regresó a Leningrado, luego de la evacuación del Asia Central en 1944, encontró “un terrible fantasma que se hace pasar por mi ciudad”. El ministro de cultura de Stalin la llamó en público “mitad puta, mitad monja”,  prohibió la publicación de sus poemas e intentó expulsarla del Sindicato de Escritores.

Su hijo pasó su juventud en gulags estalinistas y Anna recurrió a publicar varios poemas elogiosos de Stalin para asegurarse de que fuera liberado.

Su trabajo circulaba de manera clandestina e incluso de boca en boca, por ser un símbolo de la herencia rusa oprimida.

 

Luego de la muerte de Stalin, la importancia del trabajo poético de Akhmatova fue reconocida a regañadientes, incluso por los oficiales del partido, y se publicó una edición censurada de su obra, aunque su obra Requiem nunca fue publicada en la Unión Soviética.

 

Akhmatova tuvo la oportunidad de volver a ver a sus conocidos de antes de la revolución en 1965, cuando se le permitió viajar a Sicilia e Inglaterra para recibir el premio Taormina y un doctorado honoris causa de la Universidad de Oxford. Su notoriedad aumentó luego de su muerte, y fue en su centenario que, Requiem, uno de los grandes pilares de la poesía del siglo XX, finalmente fue publicado en su tierra natal. En 1962 fue nominada al Premio Nobel de Literatura.

Hoy, existe un museo dedicado a Akhmatova en el apartamento donde vivió de 1920 a 1952.

 

 

Unos van por un sendero recto,
Otros caminan en círculo,
Añoran el regreso a la casa paterna
Y esperan a la amiga de otros tiempos.
Mi camino, en cambio, no es ni recto, ni curvo,
Llevo conmigo el infortunio,
Voy hacia nunca, hacia ninguna parte,
Como un tren sobre el abismo. A.A.

 


María Zambrano

7 mayo, 2008

 

 

 

    25/04/1904 – 06/02/1991

 

Una de las pensadoras más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Filósofa española que funda un estilo y forma de expresión metafísica. Estilo que constituye una pauta fundamental para la cultura, con la imaginación poética como herramienta para entender la realidad.

 

María Zambrano fecunda la palabra para dar a luz a la realidad, quebrando la rigidez del racionalismo en manos de la ideología patriarcal.

 

María Zambrano nació en Málaga, donde sólo vivió hasta los tres años, cuando su padre, maestro de escuela, trasladó a su familia a Jaén. Más tarde la familia se mudó a Segovia, donde María cursó sus estudios secundarios.

María estudió filosofía en Madrid con profesores como Zubiri y Ortega y Gasset. Durante sus años universitarios participó en manifestaciones estudiantiles y escribió para varios periódicos. Más tarde trabajó como profesora de metafísica en la universidad de Madrid.

 

En 1932, comenzó a colaborar con la Revista de Occidente. Luego, en Cruz y Raya y Hora de España. Tuvo amistad con Bergamín, Luis Cernuda, Jorge Guillén, Miguel Hernández y otros escritores de renombre.

En 1936 se casó con Alfonso Rodríguez Aldave, secretario de la embajada española en Santiago de Chile. Luego de una primera visita a La Habana, regresó a España para colaborar con la República. Al fracasar la causa, en 1939 María se exilió en México y trabajó como profesora universitaria. Entabló amistad con Octavio Paz y León Felipe. Luego regresó a La Habana también para dar clases en la universidad.

 

En 1942 trabajó como profesora universitaria en Puerto Rico y empezó a forjar lo que llamó la “razón poética”, una razón que sigue la recepción vital de los hechos que luego se elaboran en palabras que los hace nacer. Lo que María llamó la “sabiduría del alma”.

 

En 1946 se encontró en París con su hermana, que habiendo sido torturada por los nazis no lograba recobrar la salud mental. María no volvió a dejarla hasta su muerte. En París conoció a Albert Camus.

 

En 1948 se separó de su marido y regresó a La Habana acompañada de su hermana. Allí vivieron hasta 1953 en que viajaron a Roma, donde escribió algunas de sus obras más importantes como El hombre y lo divino (1955), Los sueños y el tiempo, Persona y democracia. En 1964 fue deportada de Roma por la denuncia de un vecino fascista por “tener demasiados gatos en su departamento”. De allí fue a Suiza donde falleció su hermana en 1972. Entonces escribió Claros del bosque (1977) y empezó De la aurora, en los que se percibe un cambio hacia un pensamiento místico, y comenzó a ser reconocida en España.

 

Su trabajo refleja sus creencias de que los problemas filosóficos no son apenas dificultades técnicas, sino más misteriosas y simbólicas. La suya es una razón indagadora, hasta la duda.

Sólo en 1981 se le otorgó el Premio Príncipe de Asturias. Finalmente regresó a España en 1984, luego de cuarenta y cinco años de exilio. A su regreso, su actividad intelectual fue infatigable. En 1987 se inauguró la fundación en Málaga que lleva su nombre. En 1988 se le otorgó el premio Cervantes de Literatura. Falleció en Madrid y fue enterrada en su pueblo natal. María Zambrano continúa recibiendo reconocimientos por su inmensurable valor para la cultura.

 

 

“La vida se ofrece en una visión, en una intuición, no en un sistema de razones.” M. Z.

 

“Resbalar sobre la propia vida, sin adentrarse en ella, puede ocurrir con suma facilidad.” M.Z.