Anna Akhmatova

 

   23/06/1889 – 05/03/1966

 

 

Poeta de gran influencia en la poesía rusa. Su famosa obra maestra Requiem (1935-1940) expone el terror estalinista. Su trabajo toca varios temas que incluyen el tiempo y la memoria, el destino de la mujer creadora y las dificultades para vivir y escribir bajo el régimen de Stalin, y especialmente las tribulaciones de las mujeres que esperaban pacientemente, aunque con gran dolor e impotencia, fuera de los muros de la prisión, para enviar un mensaje o un pan a sus maridos, hijos o amantes.

 

Anna Akhmatova nació dentro de una familia pudiente de Odessa, Ucrania, aunque no tuvo una infancia feliz. Sus padres se separaron en 1905. Anna comenzó a escribir a los 11 años. Al enterarse su padre de su interés por la poesía, ya adolescente, le dijo que no avergonzara a la familia convirtiéndose en una “ poeta decadente”. Así fue que la forzó a usar un seudónimo, para el que Anna escogió el segundo apellido de su bisabuela materna.

 

Anna estudió en la facultad de derecho de Kiev y 1910 se casó con el poeta y crítico Nicolai Gumilov. Poco después de la boda, Nicolai la dejó para cazar leones, luchar en la Primera Guerra y salir con las parisinas. Durante su ausencia Anna escribió su primer libro de poemas Evening, publicado en 1912, el año del nacimiento de su único hijo, Lev. Su libro fue aclamado y su poesía admirada por los poetas de la época. Su marido no tomaba en serio su trabajo, espantado de saber que la crítica prefería la poesía de su esposa a la suya. Cuando salió su segunda colección, Rosary, en 1914, volvió a ser aclamada por la crítica y se puso al frente del movimiento vanguardista contra el simbolismo en la escena literaria rusa. Miles de mujeres comenzaron a componer poemas “en honor a Akhmatova”.

 

En 1918, Anna se divorció de su marido, quien en 1921 fue ejecutado por actividades consideradas antisoviéticas. Anna volvió a casarse dos veces más, la última vez con un académico de arte quien murió en un campo estalinista de trabajos forzados. A partir de 1922, Akhmatova fue considerada por el régimen un “elemento burgués” y desde 1925 a 1940 se prohibió la publicación de su obra. Para ganarse la vida, Anna hacía traducciones y publicaba artículos en revistas académicas. La mayoría de sus amigos emigraron o sufrieron represión.

 

En Occidente se pensaba que estaba muerta, aunque se le permitió publicar una colección de poemas en 1940. Cuando Akhmatova regresó a Leningrado, luego de la evacuación del Asia Central en 1944, encontró “un terrible fantasma que se hace pasar por mi ciudad”. El ministro de cultura de Stalin la llamó en público “mitad puta, mitad monja”,  prohibió la publicación de sus poemas e intentó expulsarla del Sindicato de Escritores.

Su hijo pasó su juventud en gulags estalinistas y Anna recurrió a publicar varios poemas elogiosos de Stalin para asegurarse de que fuera liberado.

Su trabajo circulaba de manera clandestina e incluso de boca en boca, por ser un símbolo de la herencia rusa oprimida.

 

Luego de la muerte de Stalin, la importancia del trabajo poético de Akhmatova fue reconocida a regañadientes, incluso por los oficiales del partido, y se publicó una edición censurada de su obra, aunque su obra Requiem nunca fue publicada en la Unión Soviética.

 

Akhmatova tuvo la oportunidad de volver a ver a sus conocidos de antes de la revolución en 1965, cuando se le permitió viajar a Sicilia e Inglaterra para recibir el premio Taormina y un doctorado honoris causa de la Universidad de Oxford. Su notoriedad aumentó luego de su muerte, y fue en su centenario que, Requiem, uno de los grandes pilares de la poesía del siglo XX, finalmente fue publicado en su tierra natal. En 1962 fue nominada al Premio Nobel de Literatura.

Hoy, existe un museo dedicado a Akhmatova en el apartamento donde vivió de 1920 a 1952.

 

 

Unos van por un sendero recto,
Otros caminan en círculo,
Añoran el regreso a la casa paterna
Y esperan a la amiga de otros tiempos.
Mi camino, en cambio, no es ni recto, ni curvo,
Llevo conmigo el infortunio,
Voy hacia nunca, hacia ninguna parte,
Como un tren sobre el abismo. A.A.

 

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