Sophia Scholl

29 septiembre, 2011

     09/05/1921 – 22/02/1943

Estudiante alemana, activista en el movimiento de resistencia pacífica Rosa Blanca contra el régimen nazi. Fue condenada por alta traición por distribuir panfletos anti-bélicos en la Universidad de Munich. Hoy un busto en su honor se exhibe en el salón de la fama Walhalla, en Baviera, entre otros alemanes laureados. Desde los años 70, Scholl ha sido considerada una de las grandes heroínas alemanas por oponerse al Tercer Reich durante la segunda Guerra Mundial.

Cuando Sophia nació, la cuarta de seis hijos, su padre era el gobernador de Forchtenbert am Kocher. Completó su educación primaria en Ulm donde la familia se mudó en 1932. Allí Sophia comenzó la escuela secundaria para niñas y pronto se unió, como sus compañeras, a la Liga de Niñas Alemanas (BDM), organización femenina de las Juventudes Hitlerianas. Pronto también su entusiasmo sería reemplazado por una visión crítica, reforzada por la opinión disidente de su padre, sus amigos y algunos profesores. Aunque en 1937 la detención de sus hermanos y algunos amigos por participar en el Movimiento de las Juventudes Alemanas la marcó, la opinión política fue un criterio esencial para la elección de sus amistades.

Su talento para el dibujo y la pintura la acercó a los llamados “artistas degenerados” y su interés por la filosofía y la teología representó un mundo alternativo al mundo Nacional Socialista del Estado nazi. Al igual que su educación luterana y sus creencias en la dignidad esencial del ser humano formaron la base para su compromiso de resistencia a la ideología nazi

En la primavera de 1940, terminó la escuela secundaria y comenzó a trabajar como maestra de jardín de infantes del Instituto Fröbel en Ulm. Como requisito para entrar en la universidad, en 1941 tuvo que entrar durante seis meses en el Servicio Auxiliar de la Guerra como maestra en Blumberg. El régimen militar del servicio la hizi reflexionar en profundidad sobre la situación política y comenzó a practicar la resistencia pasiva.

Al cabo de los seis meses se inscribió en la Universidad de Munich como estudiante de biología y filosofía. Su hermano Hans, que estudiaba medicina, le presentó a sus amigos. Aunque este grupo luego fue conocido por sus ideas políticas, inicialmente se formó por su amor al arte, la música, la literatura, la filosofía y la teología. También compartían el amor por la naturaleza en sus paseos por las montañas y asistían juntos a conferencias, conciertos y obras de teatro.

En Munich, Scholl conoció a varios artistas, escritores y filósofos. La pregunta principal que debatían era cómo un individuo debe actuar bajo una dictadura. Durante las vacaciones de verano de 1942, Scholl tuvo que servir en una planta metalúrgica en Ulm para el servicio de guerra, mientras que su padre estaba en prisión por un comentario que había hecho a un empleado sobre Hitler.

De acuerdo con las cartas entre ella y su novio, Fritz Hartnagel, su relato al haber presenciado en el frente oriental la ejecución de soldados soviéticos y haberse enterado de la matanza masiva de judíos la horrorizaron.

Su hermano intentó mantener a Sophia al margen de las actividades de La Rosa Blanca pero una vez que ella los descubrió se unió al grupo, siendo una colaboradora invaluable. Como mujer, era mucho menos probable que la SS la parara en la calle. La Rosa Blanca instruía a la población para resistir a los nazis de manera pacífica. El 18 de febrero de 1943, Sophia y el resto de los miembros de La Rosa Blanca fueron arrestados por la distribución del sexto panfleto en la Universidad de Munich.

Cuatro días más tarde, Scholl, su hermano Hans y su amigo Christoph Probst fueron declarados culpables de traición y condenados a morir. Horas más tarde fueron decapitados. Funcionarios de la prisión describieron los últimos momentos como llenos de coraje. Las últimas palabras de Sophia fueron: “¿Cómo podemos esperar que prime el bien, si casi no existe nadie dispuesto a entregarse a una causa justa. Voy a morir en un lindo día de sol. ¿Qué importa mi muerte si por nuestros actos miles de personas tomarán conciencia y se pondrán en acción?”

Luego de su muerte, una copia del sexto panfleto salió de Alemania hacia el Reino Unido gracias al jurista alemán Helmuth Graf von Moltke, donde fue utilizada por las Fuerzas Aliadas. A mitades de 1943, arrojaron millones de copias del panfleto sobre Alemania, bajo el título de El Manifiesto de los Estudiantes de Munich.

La teología de la conciencia fue la defensa que alegó Sophia en la transcripción de sus interrogatorios, los que llevaron a su “juicio” y ejecución. Esas transcripciones fueron la base para la película sobre sus días finales, Sophia Scholl, los últimos días, 2005.

Fritz Hartnagel no regresó a Alemania hasta después de la muerte de Sophia. Más tarde se casó con su hermana Elizabeth.

Una gran cantidad de escuelas, calles y plazas en Alemania llevan el nombre de Sophia Scholl y su hermano. En 2003, durante una encuesta televisiva para elegir los diez alemanes más importantes de todos los tiempos, Sophia y Hans terminaron en cuarto lugar, antes que Bach, Goethe, Guttenberg, Bismarck, Einstein, entre otros.

Se escribieron varios libros sobre su vida, una vez que en 2009 se tuvo acceso a las cartas y los diarios de Sophia, así como también los registros de los interrogatorios de la Gestapo. También se han realizado varias películas y obras de teatro.

El legado de La Rosa Blanca fue una demostración de gran coraje espiritual, y un ejemplo de disidencia social en una época de represión violenta, censura y presión conformista.

“Después de todo, alguien tiene que tomar la iniciativa. Lo que escribimos y dijimos también es la opinión de muchos otros. Sólo que no se atreven a expresarlo ellos mismos como lo hicimos nosotros.” S.Scholl

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