Dulce María Loynaz

30 octubre, 2012


 10.12­.1902 – 27.04.1997

Excepcional poeta modernista cubana, que vivió los grandes cambios en la Cuba después de la independencia de España.

Dulce María Loynaz fue hija del General Enrique Loynaz del Castillo, una figura importante en el ejército de liberación de Cuba y autor de la letra del himno nacional. Dulce María nació en la Habana en una familia de gran sensibilidad artística y se educó en su casa, un lugar propicio para la poesía. Aunque tuvo una infancia protegida junto a sus hermanos, en su vida adulta vivió experiencias que sólo jóvenes de familias adineradas podían darse el lujo.

 Publicó sus poemas a temprana edad y completó el doctorado de derecho en la Universidad de La Habana en 1927. Aunque ejerció apenas los primeros años, y luego sólo trató asuntos familiares, fue reconocida por su labor y recibió la Orden González Lanuza, primera mujer en recibirla. Viajó mucho en su juventud y tuvo contacto personal con los principales autores de la época, como por ejemplo Federico García Lorca y la poeta chilena Gabriela Mistral (quien ganó el Premio Nobel en 1945), el autor cubano Alejo Carpentier y el escritor español Juan Ramón Jiménez, también ganador del Premio Nobel.

Publicó sus primeros poemas en La Nación en 1920. En esos años viajó a Estados Unidos, Europa y otros países como Turquía, Siria, Libia, Palestina y Egipto. En 1937 viajó a Méjico y a Sudamérica entre 1946 y 1947.

En 1950, publicó crónicas en diferentes publicaciones de la época como El País, Excélsior, Social, Grafos, Diario de la Marina, El Mundo, Revista Cubana, Revista Bimestre Cubana y Orígenes.

Jardín fue escrita entre 1928 y 1935, aunque su publicación se hizo en España en 1951. Los elementos estilísticos utilizados por la autora han ubicado a esta novela como precursora de la actual novelística hispanoamericana. Aunque Dulce María Loynaz es más conocida en el ambiente literario por su poesía, ella misma declaró alguna vez: “La poesía es lo accidental, lo accesorio. La prosa es lo medular”.

Su libro Poemas sin nombre fue traducido al italiano en 1955. No sólo participó en conferencias y lecturas en Cuba sino también en España y América Latina. Fue elegida miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras en 1951, de la Academia Cubana de Letras en 1959 y de la Real Academia Española en  1968, institución que le otorgó el Premio Miguel de Cervantes en 1984. En 1985 publicó Poesías Escogidas en La Habana y su poemario Bestiarium escrito antes de 1959. Durante estos años dio conferencias y recibió varios premios y honores en diversas instituciones culturales cubanas.

La sobriedad de su expresión lírica y su manejo exquisito del lenguaje fueron las razones principales para que España le confiriera la orden del Rey Alfonso el Sabio en noviembre de 1992 y el premio Cervantes de literatura, una distinción que recibió de manos del rey Juan Carlos.

En 1959 dejó de escribir y publicar en Cuba. En los últimos 40 años su postura discreta con respecto al régimen la llevaron a una vida alejada de los compromisos literarios o políticos, recluida en su casa. De acuerdo con sus amigos más íntimos, dejó de escribir poesía con el triunfo de la revolución en 1959.

El descubrimiento de su labor como poeta por un gran número de lectores cubanos, a sus 80 años, le devolvieron el lugar merecido en las letras cubanas. Fe de vida, su último libro, salió a la luz en 1993

Recibió varios premios, entre ellos el Premio Carlos Manuel de Céspedes, el Premio Félix Varela de Cultura, la Distinción a la Cultura Nacional, y la Medalla Alejo Carpentier. En 1987 recibió el Premio Nacional de Literatura Cubana.

Dulce María Loynaz está enterrada en el Cementerio Colón en la Habana.

“Si me quieres, quiéreme entera, no por zonas de luz o sombra… si me quieres, quiéreme negra y blanca. Y gris, y verde, y rubia, quiéreme día, quiéreme noche…¡Y madrugada en la ventana abierta!” D.M.L.

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