Hildegard von Bingen

Hildegard von Bingen               1098 – 1179

Abadesa benedictina, escritora, compositora, filósofa, mística, visionaria y erudita. Considerada la fundadora de la historia de las ciencias naturales en Alemania. Una de las figuras más importantes en la historia de la Edad Media.

Conocida como Santa Hildegard y Sibil del Rin, nació en Bermersheim, Alemania en el seno de una familia noble al servicio del Conde Meginhard. Frágil de salud desde su nacimiento, Hildegard fue la décima hija. En sus memorias, Hildegard cuenta haber visto la “sombra de la luz viviente” a los tres años, pero que sólo a los cinco años logró entender que sus experiencias eran visiones, un don que no podía explicar a otros. Posiblemente debido a esto fue que sus padres la ofrecieron como oblato al monasterio Benedictino Disibodenberg a los ocho años, cuando quedó al cuidado de Jutta, hija del Conde Meginhard, para su educación antes de entrar en clausura, a los 18 años. Hildegard cuenta que Jutta le enseñó a leer y escribir, jardinería y manualidades, así como también cuidar a los enfermos. Aprendió a tocar el salterio y Volmar le enseñó a leer y escribir música, por lo que más tarde compondría salmos.

Pronto juntas constituyeron el centro de una comunidad de monjas. Jutta también era visionaria y atraía muchas seguidoras que se acercaban al monasterio para unirse a la comunidad. Era solamente a Jutta a quien Hildegard confiaba sus visiones. Con la muerte de Jutta en 1136, las monjas nombraron a Hildegard por unanimidad magistra de la comunidad y el abad Kuno le pidió que fuera la priora bajo su autoridad. En 1141, a los 42 años, Hildegard recibió una visión en la que Dios le ordenaba que escribiera sobre sus visiones, a lo que se negó durante un largo tiempo sintiendo gran humildad e incapacidad de expresar lo visto y oído. Fue en 1148 que el Papa Eugenius oyó hablar de sus visiones y le dio la aprobación de que documentara sus revelaciones, conocidas como Scivias, lo cual hizo en espacio de diez años.

Como todo místico, Hildegard veía la armonía de la creación y el lugar de la mujer y el hombre en ella. Esta unidad no era aparente para muchos de sus contemporáneos.

Queriendo mayor independencia para ella y sus monjas, Hildegard le pidió al abad mudar la comunidad a Rupertsberg, un edificio pobre y básico pero más espacioso para la creciente comunidad. El abad declinó el pedido y Hildegard pasó por sobre su autoridad y obtuvo el permiso del Arzobispo Enrique I de Mainz. Sin embargo, el abad no cedió su permiso hasta que Hildegard enfermó y quedó paralizada en cama. Fue en 1150 que el abad autorizó a Hildegard y a sus monjas a tener su propio monasterio en Rupertsberg con Volmar como pavorde, confesor y escriba.

Uno de sus trabajos de composición, el drama litúrgico Ordo Virtutum, es el ejemplo más antiguo de auto. Escribió textos teológicos, de botánica y medicina, así como también cartas, cantos litúrgicos y poemas. También es conocida por la invención de un lenguaje conocido como Lingua Ignota.

Escribió más de cien cartas a emperadores, Papas, obispos, monjas y miembros de la nobleza pero también respondió innúmeras cartas de feligreses pidiendo sus consejos.

En 1165, Hildegard fundó un segundo monasterio para sus monjas en Eibingen, donde tampoco faltó la polémica cuando su monasterio quedó en entredicho por haber permitido Hildegard el entierro de un joven que había sido excomulgado. Ella insistió en que él se había reconciliado y recibido los sacramentos antes de morir. La prohibición de recibir la eucaristía en Bingen fue levantada meses antes de su muerte.

Hildegard también escribió sobre justicia social, la liberación de los oprimidos, la obligación de entender que cada ser humano debe tener la oportunidad de desarrollarse y hacer uso de los talentos recibidos. Habló sobre la belleza natural a nuestro cuidado, para ser usada pero no maltratada o destruida

El 17 de septiembre de 1179, cuando Hildegard murió, sus monjas dijeron ver dos haces de luz en el cielo y sobre la habitación donde moría.

Algunas ramas de la Iglesia Católica la reconocen como Santa. En 2012, el Papa Benedicto la nombró Doctora de la Iglesia.

 

¨No podemos vivir en un mundo que no es el nuestro, en un mundo del que se nos da una interpretación que no es nuestra. Un mundo interpretado no es un hogar. Parte del terror es recuperar nuestra propia forma de escuchar, de usar nuestra propia voz, de ver nuestra propia luz.” H.v.B.

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