Gluck

4 septiembre, 2017

Gluck  13/08/1895 – 10/01/1978

Hija primogénita de la cantante de opera Francesca Halle y el potentado judío Joseph Gluckstein, Hannah Gluckstein no tardó en moldear su persona según sus propios deseos, no los de su familia. A pesar de sus padres, estudió artes plásticas en St. John´s Wood School of Art en Londres de 1913 a 1916. Cumplidos los 21 años, hizo uso de parte del fondo que tenía su padre para ella para comprar un estudio en Cornualles, Inglaterra, y trabajar con los artistas de la colonia de Newlyn School en Lamorna. Se cortó el pelo y mandó hacerse trajes siguiendo la moda masculina de la época.

Hannah detestaba su nombre y se hacía llamar Peter, para luego adoptar el nombre de Gluck, por el cual pronto sería conocida como artista. Gluck, “sin prefijos, sufijos o comillas” decía. Siendo vice-presidente de una sociedad artística, recibió una carta en la que se dirigían a ella como “Señorita Gluck” e inmediatamente renunció.

Gluck no se identificaba con ninguna escuela o movimiento artístico y solo exhibía sus obras en exposiciones individuales, con marcos especiales que ella misma había inventado y patentado.

La experiencias de vida y sus romances con diversas mujeres influenciaron su arte y los temas a tocar durante cada período.

Dependiendo siempre del suministro de fondos de su padre, en 1932 Gluck regresó a Londres para comprar Bolton House en Hampstead. Allí comenzó a pintar arreglos florales de la florista y decoradora Contance Spry, a quien conoció y con quien comenzó una relación amorosa, a pesar de estar casada y tener hijos. Constance colaboró con arreglos florales para la exitosa exposición de Gluck en la Fine Arts Society. Spry también difundió la imagen andrógina de Gluck en alta costura con los diseños de sus asociados Victor Stribel y Elsa Schiaparelli.

Pocos años más tarde, Gluck conoció a Nesta Obermer, conocida mujer de alta sociedad casada con un multimillonario estadounidense, de quien se enamoró profundamente, considerándola el amor de su vida y declarándose casada con ella el 25 de mayo de 1936, durante una función de Don Juan donde Gluck sintió que “la intensidad de la música las fusionaba en una para celebrar su amor”. A raíz de este concierto, Gluck pinto Medallion, un retrato de las dos como prueba de la profundidad de sus sentimientos. Más tarde sería usada para la tapa del libro The Well of Loneliness publicada por Virago Press.

Con la Segunda Guerra Mundial, Bolton House fue requisada para uso del gobierno británico y Gluck comenzó en un patrón de comportamiento posesivo que pronto terminaría por quebrar su relación en 1944. En un estado de depresión debido a su ruptura y los efectos de la guerra, comenzó una relación larga y difícil con Edith Shackleton Heald, la primera periodista en la Casa de los Lores. Gluck se mudó con Healds, quien vivía con su hermana Norma en Steyning, Sussex. Gluck nunca llegó a recuperarse de la pérdida de Nesta que llegó con la devastación de la guerra. La constante lucha con su hermano, quien manejaba el fondo de Gluck, una vez fallecida su madre en 1958, y las dificultades en su vida junto a Edith, la alejaron de la pintura durante años. Como miembro de la Royal Society of Arts apenas recibía algunos encargos para retratos de jueces entre 1955 y 1968.

Mayormente retirada de la pintura, en los años 50 se entregó a una lucha de años con la Cámara de Comercio Británica para establecer estándares para definir y nombrar pigmentos y telas y mejorar su calidad, tarea que le llevaría diez años y que finalmente resultaría en la formación del Comité Técnico del Instituto Británico de Estándares para materiales artísticos.

Ya con más de setenta años, Gluck recibió pinturas suministradas por un fabricante que seguía los estándares marcados, con lo que luego de treinta años sin exhibir su obra, Gluck decidió volver a pintar y organizó una exposición de cincuenta y dos obras en la Fine Arts Society in 1973, que incluía Rage, Rage Against the Dying of the Light, la cabeza de un pescado pudriéndose en la playa. El proceso de tres años para organizar la exposición fue muy duro para Gluck, quien ya sufría de varias enfermedades, ocasionándole un ataque cardiaco en noviembre de1972. La exposición fue un éxito de crítica y ventas.

Tanto la salud de Gluck como la de Edith comenzaron a declinar durante los años 70, por lo que Edith falleció en un hogar de ancianos en noviembre de 1976 y Gluck tuvo un segundo ataque cardíaco dos semanas más tarde, del que consiguió recuperarse. Sin embargo, al año siguiente la artista sufrió un derrame cerebral y falleció a los ochenta y dos años.

Gluck fue un modelo para otras mujeres artistas de la época, por desafiar el mundo conservador en el que vivía y, con total naturalidad y convicción, ser ella misma, tanto en público como en privado, sin concesiones; además de haber dejado su marca en la historia del arte moderno en Inglaterra.

“Lo que parecía un símbolo de decadencia y muerte se ha convertido en un emblema de resurrección.” G.

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