Elena Garro

30 noviembre, 2017

Elena Garro   11.12.1916 – 22.08.1998

Considerada la mejor escritora mejicana después de sor Juana Inés de la Cruz, como dramaturga y novelista también cultivó la poesía y el periodismo. Incursiono en la danza, la actuación y la coreografía. Su obra es fundamental para las letras mejicanas e hispanoamericanas con su nuevas maneras de concebir el tiempo dentro del relato.

Nació en Puebla, Méjico, de madre mejicana y padre español. Pasó su niñez en Ciudad de Méjico pero se mudó a Iguala, Guerrero, durante la Cristiada. Estudió literatura, coreografía y teatro en la Universidad Nacional Autónoma de Méjico en Ciudad de Méjico, donde fue miembro activo del grupo de teatro Julio Bracho. Fue en estos años cuando conoció a Octavio Paz, con quien se casó en 1937. En 1948 tuvieron una hija, Elena Laura Paz Garro.

Su amor por el teatro lo volcó a escribir obras teatrales, que fueron producidas principalmente en el exterior y publicadas muchos años después de escritas. Entre 1951 y 1954 residió en Japón. En 1954 escribió varios guiones de cine. Sólo de noche vienes y Las señoritas Vivanco entre otros. En 1958 se publican sus primeras obras teatrales en Un hogar sólido.

En 1959 se separa de Octavio Paz y reside en Nueva York hasta 1963.

Luego de la masacre de Tlatelolco en 1968, acusa a ciertos intelectuales mejicanos de haber sido responsables de instigar a los estudiantes a la protesta y luego haberlos abandonado. 400 estudiantes murieron en manos de las fuerzas represoras del gobierno contra la oposición, diez días antes de los Juegos Olímpicos. Estas acusaciones causaron resentimiento en la comunidad de intelectuales, quienes la repudiaron. En 1972, Garro se exilió en Francia durante veinte años. Cuando regresó a Méjico en 1994, se instaló en Cuernavaca.

Su obra aborda los temas de la marginalización de la mujer y el racismo. Su crítica al gobierno fue incesante. También expresó una visión crítica sobre la revolución mejicana de 1910 en su obra maestra Los recuerdos del porvenir (1963), por la que obtuvo el Premio Xavier Villarutia, y que ha sido traducida a varios idiomas. Su novela Y Matarazo no llamó . . . (1991) censura el uso excesivo de la fuerza del gobierno para reprimir la huelga de trabajadores. En su cuento corto “La culpa es de los tlaxcaltecas,” (1964) reivindica a la Malinche.

Su obra de teatro Felipe Ángeles es un drama histórico en el que vuelve a la vida al General Felipe Ángeles, un revolucionario que fue ejecutado en 1919 por el gobierno de Venustiano Carranza contra la voluntad del pueblo. Ángeles salvó a muchos en Chihuahua, cuando Pancho Villa ordenó la ejecución de cien soldados y también luchó contra la dictadura de Porfirio Díaz.

La dramaturgia de Garro introdujo la cosmovisión de las provincias, el imaginario campesino e indígena. Su lenguaje poético cuestiona las consecuencias de la revolución y las desigualdades sociales.

A pesar de haber recibido varios premios literarios, incluido el Premio Grijalbo de Novela (1981) y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz (1996), Elena, como muchas otras escritoras, fue una mujer controvertida, por no dejar que la autocensura silenciase sus opiniones. Por ello sufrió la desavenencia del ámbito cultural profundamente patriarcal, razón por la cual, junto con su exilio voluntario, no logró consagrarse como merecía.

Sufrió de cáncer de pulmón debido a su adicción al tabaco y murió debido a la enfermedad.

“Adelante de los pasos de un hombre siempre van los pasos de una mujer.” E. G.

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