El puente de los asesinos

9 noviembre, 2011

 

Las patrias de Alatriste es el título del artículo de Guillermo Altares para Babelia del 22 de octubre. Se anuncia una vez más la aparición de un nuevo libro sobre este personaje de Arturo Pérez-Reverte. El “soldado cansado” que sin embargo no cansa a sus lectores ni a quien lo devuelve al ruedo para otra historia de violencia y de capa y espada.

El lenguaje en el artículo, inspirado por esta serie y su género contiene significados claros como las palabras clave de otros títulos del autor: “corsarios, asesinos, sangre, cólera, asedio…”
“Degollinas, violaciones, saqueos, salvajadas…” La nueva excusa es la historia y la necesidad de su revisión. Revisión que se transforma en regodeo y como admite Reverte “fervor y una misteriosa lealtad”. ¿“Entender el presente”? dice. Se nos enseña a pensar que es así cómo seguimos percibiendo el mundo o como deberíamos. “La condición humana” se excusan en llamarla. Más bien el anquilosamiento de las mentes y la negación de una evolución necesaria, buscada por millones, silenciada por quienes se acomodan en la conveniencia.

Se habla de los códigos de Alatriste. ¿“Honor”? Códigos del mundo patriarcal que vienen vapuleando al mundo en su totalidad. A sus poblaciones, el mundo natural, el bienestar, la evolución real. Conceptos que continúan negando una visión de la vida que difiera de códigos de control y poder. Mientras millones intentan liberarse de las cadenas patriarcales y su visión cartesiana afilada en el materialismo científico. El sillón de cuero acartonado de la Real Academia.

Éste título se nos presenta como ¡¿“un regalo a los alumnos de 3° para ensanchar su imaginación, alimentar su espíritu”?! ¡¿“Reconstruir un mundo…como parte de una historia cautivadora”?! “Hijo de las guerras como de Alejandro Dumas” dice Alameda de Reverte. ¿Gran destino para un futuro humano? No. Volver atrás, conectarnos con conceptos que con esfuerzo intentamos abandonar. No sólo para una vida mejor, sino para una conciencia que nos eleve.

La literatura, como todo lo que nos conecta en nuestro viaje humano -y más aún por su profunda influencia en la cultura, gracias a su nuevo carácter masivo- además de la supuesta talla en su facultad enriquecedora, no debería hacernos retroceder, desaprender. El empecinamiento de viejos modelos del ser que nos han llevado hasta el presente y de los que poco a poco nos vamos liberando. Hasta crear una nueva realidad que nos acerque y nutra. Dejemos que Alatriste y su mundo alicaído e irascible descanse en paz junto con Dumas. ¿Dos entregas más? Debe de estar embolsando buenos ingresos…Evitemos ofrecer al nuevo lector que se está formando una lectura fácil, que apenas lo entretenga. Sobretodo evitemos inspirarle una visión antigua de la vida, las costumbres, las relaciones, las aspiraciones, los valores del individuo.

“Lo mejor de Alatriste es que me permite volver a mi verdadera patria, la infancia recuperada a través de la literatura.” dice Pérez-Reverte. Altisonantes deben ser las frases. Para no desatender la (auto)importancia. ¿Es la verdadera patria de Reverte su infancia? No me extraña. Ese mundo infantil del que los mismos adultos no desean despertar. Eternizar el juego siniestro de la guerra. Dejar ese mundo infantil para mirarse por dentro y conectarse con la vida es el verdadero desafío.

Tres páginas enteras dedica Babelia a estos conceptos y una más a glorificar libros del Siglo de Oro, que deberíamos dejar en los museos o las bibliotecas. Como piezas de literatura valiosas, sí. Aunque también como muestras de una visión avasalladora, limitada, anacrónica, misógina. Una visión de la que debemos alejarnos cuanto antes. Si este mundo, en el que se nos ha regalado nuestra corta aunque significativa residencia, ha de convertirse en un lugar de todos. Para el disfrute, no la explotación; la reconciliación, no la separación; la creación, no la destrucción; para la práctica de la intuición, no la negación; la renovación, no el estancamiento.

Las patrias de Alatriste nos siguen llevando de las narices hasta un foco antiguo del progreso humano. ¿No es hora de que dejemos las “historias de aventuras” para crecer y evolucionar de manera conciente hacia un lugar más acorde con nuestra esencia, insospechadamente rica, y muchas veces oculta o negada a fuerza de todas esas mismas historias? “Brumosa tierra natal de nuestra alma… Alatriste me permite viajar nada menos que a los cimientos de nuestra condición  humana” asevera Pérez-Reverte. ¡¿Es esa la condición humana?! Como se dice en Inglaterra, ¡speak for yourself, Mr Reverte! ¡Habla por ti mismo!

                                                                                                                                          

 

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Una mujer esperanzada, una visión esperanzadora

26 noviembre, 2010

 

Leer a Nawal el Saadawi es fundamental. Es un acto de apertura para el individuo y la sociedad. Es un ejercicio de renovación. Su último libro The Essential Nawal El Saadawi: A Reader publicado por Zed Books Ltd, 2010

                

El rostro de Nawal el Saadawi es transparente. Aunque la intensidad de sus ojos sea de un negro lustroso. Refleja la profundidad de su ser creativo. Nawal se rodea de verdades, algunas dolorosas, otras inadmisibles. Y sin embargo, todas esperanzadoras. La esperanza del conocimiento que trae la conciencia. Nawal, que prefiere llamarse Zaynab como su madre es una mujer sin miedos. Una mujer de cabellos blancos que se expresa con la libertad de haberse despojado de las estructuras impuestas por el peso de la historia. La historia que Nawal intenta reescribir a partir del pensamiento analítico creativo.

“¿Por qué no hay miles de mujeres como usted? Necesitamos muchas mujeres como usted” le dice una mujer del público durante la charla en el Brighton Pavillion el 18 de este mes. A lo que Nawal responde “No soy la única. Hay miles de mujeres como yo. Se me conoce más porque he estado presa. Nada más”.

Nawal ha estado presa por estimular el pensamiento, por cuestionar los moldes del poder, por denunciar la injusticia y promover la libertad. Sus ideas no son más que la conciencia profunda de la realidad y la necesidad de un cambio radical. Tanto que tenga que comenzar por la unidad más pequeña de la sociedad, la familia. Y en ella la mujer, su fuente de energía creativa desde el vientre materno hasta la organización de la vida.

Defiende apasionadamente la disidencia. Para la creación de una nueva realidad. La disidencia como el cuestionamiento de lo preestablecido. Reglas que el mundo sigue a ciegas, un lenguaje que esconde ideas rancias que requieren renovación. Conceptos que por arcaicos no dejan de ser peligrosos, opresores, injustos.

Vivimos en un mundo fácil de analizar. La balanza pende claramente tendenciosa en su desequilibrio. Nawal nos explica el por qué con una lucidez cortante. Razones simples pero reales, claras aunque encubiertas. Bajo fachadas de democracia y progreso. Saber es la primera etapa para un cambio posible. Saber desde el vientre hacia fuera, con una mirada limpia de lo que nos han dicho toda la vida, la escuela, la iglesia, la familia, los mayores. Dejar los moldes para crear nuestros propios. Moldear el entorno, las instituciones, la sociedad desde una mirada transparente.


Por las páginas de El País…

8 noviembre, 2008

 

 

 

       el-pais1    balcongoya

 

Por las páginas de cultura de El País, y las de Babelia, desfilan escritores y sus libros con sus pensamientos y sus dictámenes, y la historia que han construido y construyen a partir de sí mismos y la valoración de sus obras. La sensación clara de un mundo de conceptos instituidos en piedra, inamovibles. Entre ellos se pone de manifiesto lo imposible de resaltar, lo invisible.

 

La ausencia de la presencia femenina como creadora, como formadora y comunicadora de una realidad, de un modelo o paradigma desde donde afirmarse para conocer, formular ideas, recomendar lecturas, transmitir y legar un mundo literario a través de su propia forja de una visión. Así como lo hace el hombre y su presencia resulta fácil y natural.

 

Cuando en las páginas de la cultura se pone de manifiesto la presencia femenina es cuando es hecha presencia. Cuando su aparición es el tema del fascículo, es el artículo del número especial. La presencia de la mujer en la literatura como si fuera un tema en sí que tratar o un fantasma que examinar.

Resalta también la restricción de un lugar tomado. Un lugar en el cual a la mujer se le da un rincón de donde asomarse y se finge que es el lugar de todos. Sólo que para ella, la mujer, la protagonista, lo es apenas por ese fascículo. No vaya a ser que se crea que luego estará lado a lado, con sus temas diferentes, que la alienan de los temas de ellos, los que tienen el sello de la casa. El sello que todos han aprobado sea para bien o para mal. Es el único. El de ellos. Un sello de una matriz que ha sido destruida. Para ellas sólo habrá un espacio especial en el fascículo particular o la noticia del evento desacostumbrado. Apenas para aquietarlas y permitirles apoderarse de un sentimiento de orgullo y satisfacción. Luego, a lo suyo. Lo de ellos es lo que va por la calle principal. La calle en la que desde el balcón ella sigue asistiendo el desfile de lo que se convirtió en la avenida de palabras, conceptos, percepciones, modelos e idiosincrasias de la oficialidad literaria. La oficialidad masculina de la cultura.

 

Como dice Carlos Fuentes, uno de los “dioses sagrados” aprobados por el sello de esta oficialidad en la entrevista del 4 de octubre de 2008 en Babelia:

“Todo está temáticamente dicho, pero el tratamiento es cada vez distinto”. ¿Dicho por quién? “Hay doce temas más o menos, en la novela: padres e hijos, hombres y mujeres, sexo, hijo pródigo, el viaje, la aventura, Ulises…” Los temas aparentemente universales vuelven a poner de manifiesto que no existen otros temas. Mucho menos aquellos que incumben a ellas, las escritoras que desde el balcón continúan diciendo a viva voz sin ser oídas por el ruido estridente que sube de la avenida. Esa misma universalidad del mundo patriarcal en que a la mujer se le da un lugar prestado. El mundo por el que con autoridad ellos caminan en la avenida. Mientras se espera que la sociedad en su totalidad camine junto o detrás en procesión, y la mujer se conforme con mirar desde el balcón. La autoridad militar, académica, científica, familiar, religiosa. El mundo patriarcal que sigue dictaminando los gobiernos, la economía, la guerra, los movimientos en el arte y la vida en general. En sus orillas, la mujer con su forma distinta de la corriente dominante, la que le da el derecho de mantenerla al margen de los valores decididos y estampados con el sello de aprobación.

Dice Fuentes: “Escribir sintiéndote el Dios de la primera creación es el gran privilegio de la literatura”. Otro concepto que nos separa, nos distingue por suerte y por desgracia. Para llevarlos a ellos en sueños de cumbres de grandeza, la deidad monoteísta de la masculinidad. A combatirlo todo, desecharlo todo, devorarlo todo, imponerlo todo, a sus anchas. Y continúa: “Es la fuerza del escritor. Sobrevive a los políticos por eso. El tiempo sigue adelante, derrota a los escritores, pero los escritores triunfan porque intentaron lo imposible”. La contienda permanente. Ser el mejor para arrasar, no dejar lugar, a codazos. Alcanzar un lugar, vencer, entre ellos.

 

Dejando de lado el silencio y la protección del espacio adquirido y reservado para un mundo patriarcal del intelecto, las palabras de Fuentes me saben a una antigüedad fuera de circulación. A pesar de la renuencia de dejar caer a los dioses sagrados, aunque hayan quedado fuera de su tiempo. No por una cuestión de edad material sino del momento de una era que por fortuna cambió, y a la que ciertas mentes no se adaptaron. Al igual que los políticos con los que se compara Fuentes. Estos conceptos de Fuentes suenan tan fuera de su tiempo, que la entrevista parece de una edición de El País de los años 80. Tal vez deba cuestionar también al entrevistador, el aparentemente sobrecogido discípulo que sigue promoviendo modelos cómodamente asentados en su subconsciente. Por un lado, estas páginas de El País no dejan de ser una decepción. Por otro, una cierta esperanza como una pequeña luz casi imperceptible me llega a la conciencia de que algo hemos avanzado, cuando los criterios de esta entrevista me saben a rancio.

 

Alejandra Guibert

 

 

 

 


Premio Nobel 2007, Doris Lessing

11 octubre, 2007

doris-lessing-nobel1.jpg ¡¡Felicidades a Doris Lessing por el Premio Nobel de Literatura 2007,  recientemente anunciado!!

No lo estaba esperando. Un par de horas atrás, llegaba a su casa de hacer compras, cuando los periodistas que la esperaban a la entrada de su casa en Londres,  le dieron la noticia.

 En 200 mujeres se puede encontrar su biografía publicada el 13/05/07. 

También hay un breve clip filmado este año durante una de sus charlas en Londres con fecha del 17/05/07  en Literatura.


Incluso en Inglaterra…

8 junio, 2007

Otro evento interesante 

    
       Shazia Mirza                 Stella Duffy                  Marina Lewycka

Un panel de tres mujeres profesionales del humor se reunieron el día 4 de junio en el centro de las artes South Bank Centre frente al río Támesis, para diseccionar la aparición de la escritora humorística. 
Como era de esperar…y así lo comentaron las panelistas, la presencia masculina en el público apenas alcanzó un 2%. Felicitaciones a los presentes. 

Algunas de las preguntas:¿Lo que escribe la mujer es diferente de lo que escribe el hombre? ¿Existen bromas universales que funcionan para todos en todo el mundo?  

Según Stella Duffy, escritora de 10 novelas y cómica de micrófono opina que el mundo del humor sigue siendo de propiedad del hombre, especialmente en ése género (en Inglaterra llamado “Standup Comedy”).“Es la percepción que se tiene de la mujer en esos círculos. Te miran y te juzgan con lupa. Y se nos critica mucho porque trabajamos el humor de manera diferente. La mujer desarrolla la idea que va en crescendo poco a poco…y luego suelta el chiste. El hombre lo dice todo rápido y suelta el chiste de pronto”. 

Shazia Mirza, también cómica de micrófono de un humor cáustico y directo, tiene una experiencia similar. “Me tuve que volver masculina, casi un tipo en el escenario, para tener éxito ante el público. El hombre tiene “permiso” para ser gracioso. La mujer, no. Si una mujer sale sola al escenario y se para frente a un micrófono, se espera el doble de ella. Y se espera que su comicidad sea como la del hombre, de acuerdo a sus reglas. Hay dos hechos en el mundo del humor: Uno es que los hombres se sienten amenazados por las mujeres masculinas. El otro es que no creen que una mujer femenina tenga gracia. ¡O sea no tenemos por dónde ganar!” Es interesante, en cambio, que un cómico de micrófono como Alan Carr tenga principalmente un público femenino de mujeres maduras. “Creo que se sienten menos amenazadas por ser Alan tan amanerado”. 

La escritora Marina Lewycka, la primera mujer ganadora del premio de comedia Bollinger Everyman Wodehouse (2005) es muy clara y precisa: “Los hombres leen a los hombres. Las mujeres leemos a los dos. El concepto general es: Los hombres escriben literatura, las mujeres escribimos basura comercial. 

Otra diferencia que marca Shazia: “Si el público no se ríe, la mujer humorista se ofende. A los hombres humoristas no les importa o no se dan cuenta de que no son graciosos. Un colega, luego de una noche de muy pocas risas, me dijo después: “Qué bueno. Sí. Fue bastante bien, ¿no?”. Ni se dio cuenta… Nosotras nos preocupamos muchísimo. Sufrimos si sale una mala crítica”.  Para Marina, el hecho de haber sido catalogada como escritora humorística, le resulta un peso. “Me siento responsable de ser graciosa cada vez que voy a una charla o que escribo otro libro. No considero lo que escribo humorístico. Yo escribo sobre la naturaleza humana. Aunque, en el fondo, todos somos muy cómicos. Usamos ropas cómicas, nuestros hábitos son cómicos. El sexo es la cosa más cómica de todas. Pero somos lo único que tenemos. Y creo que, en última instancia, somos agradables, aunque muy graciosos”. Cuando le preguntaron a Marina si consideraba la literatura de Jane Austen humorística: “Claro, pero nadie lo dice, porque se supone que la literatura es seria y la comedia frívola. Es interesante que Ian McEwan no haya vendido su libro Amor Perdurable tan bien como sus libros anteriores. En primer lugar, el libro tiene la palabra “amor” en el título. Y en segundo, salió con tapa rosa. Los libros se venden en su mayoría por el título y el diseño de la tapa”.  

Fue muy refrescante y divertido compartir con estas mujeres perfectamente ingeniosas la agudeza de sus mentes, aunque no parezca muy humorística la charla, así resumida y editada en sus elementos informativos. Sobre el tema de la “basura comercial”, diría que las editoriales no ayudan demasiado, al darle a la mujer escritora un espacio de apenas el 5% (en España) de todo lo que se publica. Aunque no dudo de que el porcentaje sea aproximadamente el mismo en el resto de la industria editorial mundial. No en vano, la Sra. Rowlings durante largo tiempo optó por usar simplemente el J.K. Muy astuta de su parte…pero no le robó la idea a nadie y las mujeres seguimos usándola desde siempre, por necesidad. Estamos sujetas a tantas categorías y conceptos anquilosados, que sofocan cualquier voluntad de ser libres en nuestra expresión. Estamos oprimidas, sofocadas, acosadas por categorías, instituciones del pensar que no nos llevan a ningún lugar más que a los mismos lugares que visitamos una y otra vez para respirar aires viciados.Qué más viciado que un libro no se venda por el color rosa de su tapa y la palabra “amor” en el título. Simplemente, el Sr. McEwan perdió a su público masculino, por éste tener miedo de ensuciarse las manos o tal vez ser visto en el metro con un libro que contiene colores y palabras que amenazan su masculinidad. Una masculinidad rápida, como las bromas que cuenta. Entregar el chiste rápido, el placer rápido, el orgasmo precoz, la necesidad de soltar, rápido, como un chicotazo. Su objetivo es el resultado.
El placer demorado, como el del humor femenino, el desarrollo, el amor al proceso, es obra de mujer.                                              
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Doris Lessing (viñeta)

17 mayo, 2007

Otra fantástica ocasión…   fotoblog.jpg

Esta vez de conocer personalmente a Doris Lessing el 10 de mayo, durante una charla y presentación de su último libro The Cleft en Londres.  A los 88 años Doris Lessing sigue tan activa como siempre, con su mordaz sentido del humor. Entre otras cosas dijo: 

“En mi último libro, hablo de la teoría de que la mujer fue primero y luego el hombre. Está claro, si uno analiza la relación natural que tiene la mujer con el universo. El hombre no puede tenerla, porque ya sabemos que sigue siendo un niño. Siempre inquieto, sin tranquilidad interior. Está claro que el hombre es un ser más nuevo. Por eso es más difícil. No dudo de que la mujer ha estado en el planeta por mucho más tiempo”. 

“En mi libro, la mujer es el único género en el planeta, hasta que un día nace un niño varón, considerado un monstruo. Para entonces, la mujer vive una existencia tranquila y placentera. Pero al llegar el género masculino, todo cambia con la inquietud de estos hombres ridículos…” D.L. 

Yo agregaría: que empiezan a accionar al mundo de otra manera…

Un consejo de Doris Lessing para quien empieza a escribir: 

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Algo muy especial… como prometido

24 abril, 2007


                                                                                                                                                                 
Esta magnífica poeta cubana a quien tengo el placer de conocer
personalmente nos regala su poesía y su voz a los 85 años en este disco grabado en Cuba.      
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“Encuentro” de Carilda Oliver Labra, una pequeña muestra del disco Me desordeno amor,  con imágenes de Matanzas, donde nació y reside.