Estados…

3 abril, 2007

Oscilo entre el entusiasmo de creer en una “revolución” transformadora, en que los valores se inviertan finalmente para librarnos de las mentiras intencionales, las hipocresías habituales, los intereses creados a favor del consumismo = contra el planeta; y la percepción desesperanzada del ser humano como un ser sometido. Oscilo entre una confianza en la evolución; y la sensación profunda de un animal humano siempre dependiente de deidades que lo vuelven obtuso, egoísta, violento. No me refiero a las religiones, (que por su lado tanto reafirman la condición humana que degrada la vida) sino a los dioses creados a falta de profundidad espiritual que nos hunden.

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Oscilo entre la esperanza puesta al pensamiento, la reflexión unida a la capacidad generosa del amor, la sensibilidad, la intuición…inteligencias del sentir. Inteligencias casi atrofiadas en el mundo de las deidades del presente, donde no tienen lugar por contradecir los dogmas, las leyes, los mandamientos. Oscilo entre esas esperanzas y la pesadumbre que me cae sobre los hombros todos los días con las noticias que se apoderan de la vida. Oscilo entre mi encuentro semanal con la inspiración y la admiración de tantas intuiciones y obras, y lo que a fuerza de siglos se nos impone hasta parecer moneda corriente. Oscilo. Me tambaleo de lado a lado, pero no caigo.
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Mi amiga y su respuesta…

27 febrero, 2007

Tengo una denuncia, tengo un grito clavado en el corazón, como dirían sin miedo al lenguaje los que sienten.Tengo una denuncia, tengo un grito: mi madre ha muerto. Ella era un pájaro. Un ángel blanco y transparente. Un pájaro de otra galaxia. Tal vez de las aguas verdes de los mares de la materia oscura, donde nadie sabe nada. Donde casi todo está suspenso en el universo. Tengo un grito una denuncia, desde la lengua de la lentitud, donde todo duele lentamente.Tengo un dolor, un grito, una denuncia: ¡Mi madre ha muerto!Y todavía el grito me ahoga. Ella era un pájaro ¿Saben qué es un pájaro? Algo frágil y blando que vuela, que necesita del aire infinito de ningún espacio finito. El aire infinito y limpio de la nada. ¡Sin químicas que matan! Sin dictadores que obstruyen el vuelo y que dictan la mejor manera de morirse vivo. ¡De morirse vivo de Sol! De morirse de exceso de sol. ¡De sol sin Aire! De falta de aire sin oxigeno. Sin caminos donde ir. Mi madre ha muerto. Tengo una denuncia. Ella llegó para decirme que estaba muriendo de muerte, de asesinato vital cada día, de encierro, de dolor ajeno, de pena, de ver, de ver, de ver, de ver el mundo. De ver el cuarto de mi abuela sin paredes, de ver, de ver, de beber química en altas potencias toda la vida. Estaba muriendo de médicos, de dictadores, de alimentos que no alimentan, de hombres extremadamente hombres, que se vuelven machos. También matan y Macho es su nombre. Ella era un pájaro, y se quedo atrapada en la cárcel del mundo. En cualquier otra cárcel podría haber muerto. Todas cárceles, mayores o mas pequeñas. Allí están los hombres convertidos en machos que dicen que te aman, que te cuidan, ¡que lo saben todo!
Ellos ¡lo saben Todo!
Todo lo que hay que hacer.
Lo que habría que hacer.
Lo que ya se ha hecho.
¡Lo que no se hará!
¡Lo que se hará!
Lo que se hizo y no se debió hacer.
Lo que se hará y no se hará.
Ellos, los hombres convertidos en machos la rodearon siempre. Y tenían nombres sagrados, terriblemente sagrados, peligrosamente sagrados: Doctor, Padre, Cristo, médico, el señor, el padre, el espíritu santo, Hubert de Blank, Papi, el Chino, el esposo, su esposo, mi esposo, los esposos, los maridos, los padres, el padre de la Iglesia, la iglesia del padre, el medico bueno, el medico malo, el comandante, el presidente, el compañero, el hermano comunista, el hermano cristiano, el hermano de Miami, el hermano capitalista, el hijo, el hijo de puta, el hijo de la vecina, los hijos, los hijos de Dios, el Diazepán, el Clordiazepóxido, el Meprobamato, el Sarbutamol, el alcohol, el dictador, el ego herido de su hombre que se convirtió en macho y ¡de macho se volvió niño! Él, su marido, su macho ahora niño y más sagrado, ¡mas peligrosamente sagrado porque es niño! Así convertido en niño necesitó la teta del pájaro. Pero mi madre le dio la teta y su ala derecha. Porque ella era un pájaro, blanco, blando y frágil. 

Tengo una denuncia breve, profunda, antigua, desde que fui niña: Mi madre ha muerto. Ella era un pájaro. ¿Saben  que es un pájaro? Los pájaros son blancos y blandos y vuelan. Deben volar en el espacio cósmico de la sensibilidad femenina, donde la sabiduría se adivina. Como un hada transparente que viene de lugares desconocidos, tal vez de los mares verdes de la materia oscura del universo de la no ciencia. Los pájaros vuelan en los aires invisibles del agua, en el espacio abierto. ¡Y cantan! ¡Cuando vuelan cantan! Cantan una sinfonía femenina de colores espaciales, cantan. Mi madre era un pájaro blanco y frágil. Tenía alas, perdió una. Los pájaros se caen si no vuelan. Se enferman, se ponen tristes. Se caen, se caen, se caen, se caen. Un día ella me dijo en secreto: Tú eres un pájaro. Tú eres un pájaro. ¡Vuela! ¡Vuela! ¡Corre! ¡Vuela! ¡Vete! Nunca su susurro fue claro. Porque los hombres convertidos en machos, todos ellos tenían trajes blancos. ¡Eran esposos, médicos, predicadores, presidentes, padres amados! Y ella no lo tenía claro. Todavía les pedía a los machos que habían sido hombres al nacer, les pedía. ¡Les pedía a ellos! Ellos eran lo sagrado: “Dios mío, ayúdame. Padre mío ayúdales. Dios mío, padre macho mío celestial, ayúdame a volar. Padre dame luz, querido marido mío se amable. Hijo del Espíritu Santo libéranos”.
¿De quien?
Ella me lo dijo en un susurro. ¡Tú eres un pájaro, vuela, vete, vuela! Yo era un pájaro. Yo volé, volé. Hasta donde se puede. Hasta los limites del azul, o del gris, de la lluvia o del viento, de la tormenta o de la calma, de las aguas o del silencio. ¡Volé! 
Mi madre ha muerto. Un pájaro blanco ha muerto. Rígido en un cajón barato, moldeado por el padre de Dios, el dictador bueno. Allí lo han metido. Entre la oscuridad salvaje del planeta macho. Donde los machos que eran hombres al nacer construyeron el país y todos los países del planeta. Ella se corto un ala, se enfermo clamando a los nombres errados. No se olvidó de la Virgen María, pero ella no era la principal del planeta. La Virgen María no puede devolverle las alas a los pájaros,  porque no es Dios. La Vírgen, la vírgenes, las Magdalenas, primero putas equivocadas y llorosas. Y después del perdón de Dios, del macho máximo, que fue hombre al nacer, entonces fueron vírgenes, y les dieron el derecho de ser sagradas. Ellas no son las principales, ni mi madre. ¡Ella murió! Yo tengo una denuncia. Ella seguía clamando a ellos. Ellos le dieron química. Ellos, los doctores sagrados,  le dieron química y le cortaron la otra ala para que no sufriera. Y le dijeron clama, clama y cuida a tu hombre que ya era macho y niño y sagrado por macho y por niño. Y ella clamó hacia arriba, hasta la muerte en su cama, en su cama de pájaro blanco, blando, ¡engañado! 

Tengo una denuncia, muy antigua, desde que fui niña, tengo una denuncia: mi madre ha muerto. Ella era un pájaro blando y frágil. Ella me susurro un día, ¡sin saber completamente todo! Tú eres un pájaro, vuela y yo volé.  Tengo una denuncia: mi madre ha muerto. Yo soy un pájaro blanco y frágil. Pero clamo a la energía femenina universal. Soy un pájaro, pero no tengo médicos, doctores, dictadores. Tengo naturistas y se llaman ellas. No tienen químicas en sus vasijas de curación.Yo soy un pájaro blanco, blando y frágil. Toco música, música del alma, y apelo a la sensibilidad femenina, no a Dios, no a Beethoven, no al Espíritu Santo, no a los doctores, los padres de la música, los machos del sonido macho con largas sinfonías, construidas con cantos de cemento para que no vuelen o no se muevan de la eternidad sagrada. Ello no están en mi clamar. No hay papá Dios, comandante, maestro, doctor o Espíritu Santo en los aires de mi vuelo. ¡Hay espacio! Yo soy un pájaro.
Tengo una denuncia: mi madre ha muerto, como un Cristo con toda la historia del planeta macho en las heridas de sus alas.  Yo tengo una denuncia: mi madre ha muerto. Ella era un pájaro. Ella me susurró un día: tú, eres un pájaro. Vuela. No te quedes en el infierno del no vuelo. Ella no supo bien qué dirección indicarme, el paso aéreo para escapar. Pero me susurro un día al oído: Tú, eres un pájaro blanco, blando y frágil. Vuela. Y he volado. M.V. Londres-Cuba 

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La nieve de hoy

8 febrero, 2007

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Está nevando en Londres y acaba de morir en Cuba la madre de mi mejor amiga. ¿Tendrá relación? Como… ¿tendrá relación que cuando mi amiga hizo trasbordo en Madrid para ver a su madre que estaba grave se encontró allí sentada en el avión a una colega suya de toda la vida?
¿Y tendrá relación que su colega viajaba sola de Dinamarca pero necesitaba tanto conversar porque acababa de conocer a una mujer magnífica que la había hecho sentir muy viva? 

Su madre murió. Su hermana sobrevivió al llanto después de cuidar a su madre toda la vida porque mi amiga que venía de Londres allí estaba otra vez (aunque hubiera viajado a cuba dos semanas antes cuando su madre todavía no estaba grave). Su colega que venía de Dinamarca la distrajo con el cariño y el reencuentro que le dieron fuerzas para enfrentar la tragedia. Mi amiga que venía de Londres fue la mejor compañía para su colega que viajaba de Dinamarca. Hoy nieva en Londres cuando mi amiga regresa de Cuba y cierra ese ciclo de coincidencias y amparos de mujer. Nieva hasta dejarlo todo blanco como una sábana para despedirse y limpiar el miedo. Cada copo minúsculo, frío, acumula las coincidencias.
Un manto blanco para enfriar el dolor y darle un silencio que calme. ¿Tendrá relación?
Mi amiga acaba de llamar del aeropuerto. Acaba de posar sobre la nieve con la misma calma con que la nieve no dejó de caer todo el día. Hay una soledad en el aire que no es mala. Un impasse que se toma la vida para despedir a Josefina.
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